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¿Contextualizamos? 28-5-2020

    Os lo ponemos fácil en esta ocasión con esta nueva muestra de un autor muy caro en la parte práctica de las oposiciones de lengua y literatura.

    DONDE HABITE EL OLVIDO
    Donde habite el olvido,
    En los vastos jardines sin aurora;
    Donde yo sólo sea
    Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
    Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
    Donde mi nombre deje
    Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
    Donde el deseo no exista.
    En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
    No esconda como acero
    En mi pecho su ala,
    Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
    Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
    Sometiendo a otra vida su vida,
    Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
    Donde penas y dichas no sean más que nombres,
    Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
    Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
    Disuelto en niebla, ausencia,
    Ausencia leve como carne de niño.
    Allá, allá lejos;
    Donde habite el olvido.

    Justificación histórica-literaria

    Efectivamente Mónica y Virginia, habéis dado en el clavo con la atribución del poema. Añadamos al completo repaso de Virginia la desolación y la sinceridad que desvela el poemario en general. En la obra Donde habite el olvido (1932-33) encontramos el producto, en esa segunda etapa del doloroso divorcio entre su anhelo de realización personal y el mundo que le rodea. Se trata de un choque similar al de los poetas románticos que se agudiza por su peculiar personalidad. Recordemos su inspiración en el verso de Bécquer. También comparemos esta composición con la tratada en otra entrada y el concepto de soledad en el «Soliloquio del farero» .

    Notemos aquí cómo la estética romántica (no en vano se conoce como literatura «postromántica» se ha desprendido de sus elementos más patéticos y sombríos.

    Ya lo estuvimos viendo con el caso del fragmento de El estudiante de Salamanca (1840) en otra entrada en la que ofrecimos rasgos de contextualización de dicha obra. He aquí que hemos avanzado en la depuración de la técnica poética y literaria hacia una forma más ligera. Esta se relaciona con la «balada» y el «lied» alemán.

    2 comentarios en «¿Contextualizamos? 28-5-2020»

    1. La Generación del 27, en general, admiran la literatura del pasado, la tradicional, que combinan con las nuevas tendencias provenientes de Europa: las vanguardias. De hecho, Luis Cernuda es el poeta que más lejos llevó dicha renovación formal Por esta razón, su poesía se llena de innovaciones como:
      1. Verso libre: “donde el deseo no exista”
      2. Rechazo de la rima: olvido-aurora-sea-ortigas-insomnios (versos 1-5)
      3. Lenguaje directo o coloquial al tiempo que sugerente: “Disuelto en niebla, ausencia,
      Ausencia leve como carne de niño”
      4. Inflexión meditativa: “donde habite el olvido” o “Donde penas y dichas no sean más que nombres”.
      Recordando la obra de este poeta, sabemos que la trayectoria poética de Luis Cernuda suele dividirse en 4 etapas. Este poema pertenece a su segunda etapa. Así, tras la rebeldía y violencia de sus primeras obras, de aires surrealistas, se centra en la expresión íntima (predominio de la primera persona): “Donde yo sólo sea” (al estilo de Bécquer) en la que el dolor: ”Donde penas y dichas no sean más que nombres”, el desengaño amoroso y la frustración toma forma de elegía personal y autobiográfica. El amor, en definitiva, se presenta como una experiencia amarga, pues cuando desaparece no queda nada, solo el recuerdo del olvido: “donde habite el olvido”.

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