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La Arcadia. Comentarios en clave de literatura comparada

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    Introducción: un solo título para diversas manifestaciones literarias

    En este artículo realizamos una serie de comentarios de las diferentes manifestaciones de un solo título, en clave de literatura comparada, dada su influencia en la primera mitad del siglo XVI, Siglo de Oro, y, por ende, de sus rasgos patentes en textos de esta época, muy frecuentes en los exámenes prácticos de las Oposiciones de Lengua.

    La Arcadia de Sannazaro (1504)

    La ARCADIA es un título con múltiples manifestaciones y elaboraciones literarias, como hemos dicho. La primera de ellas es una novela perteneciente al género pastoril del humanista napolitano Jacopo Sannazaro (1456 -1530 aproximadamente). La escribió casi con toda seguridad en su mayor parte entre 1480 y 1485 y se publicó en numerosas ediciones durante todo el siglo XVI, empezando por la «príncipe» de 1504.

    El texto definitivo consta de doce prosas y doce églogas de metro variado. La educación literaria hecha sobre los clásicos deja imaginar la escena en Arcadia, monstruosa y solitaria región de Grecia, como refugio del mundo y vuelta a la naturaleza (recuérdese el episodio del arcadio Evancfro, v., en la Eneida de Virgilio).

    La plenitud idealista de la Arcadia

    En la obra se transforma el lenguaje vulgar en finísimo y modulado, y lleno de blandas cadencias. Esto explica el éxito de la obra, tanto por las bellezas formales como por el anhelo de un mundo de paz que respondía a las exigencias ideales del Renacimiento. También indica la escasa vitalidad del conjunto. A la Arcadia (llamada así originariamente por Arcadio, hijo de Júpiter y de la ninfa Calixto) llega Sincero (el propio autor), buscando consuelo a su amor juvenil por la muchacha Carmosina Bonifacio, que era pariente de su familia.

    Aquí toma parte en la vida bella y serena de los pastores arcadios entre juegos, justas poéticas y lances de amor, y cuenta a toda la naturaleza su tristeza. Luego por grutas y antros, donde ve brotar los ríos y las lavas del Etna ( con evidente inspiración en un episodio de las Geórgicas virgilianas), llega a orillas del patrio Sebeto y en Nápoles se entera de la muerte de la amada. La obra es, más que otra cosa, una sucesión de descripciones y escenas: el Influjo de los clásicos latinos e italianos se advierte casi en cada página, pero, sobre todo en el conjunto, genera originalmente una atmósfera idílica y suspirante por un hermoso mundo que ya no existe.

    Un clasicismo restaurado: sensualidad y delectación estética

    En el sueño de un clasicismo restaurado, la misma lengua, ya no “vulgar” ni “toscana”, vive una vida espléndida y rica y actualiza en ella, aunque sea en forma ficticia, la fusión entre la lengua vulgar y la lengua culta que será proclamada en las Prosas sobre la lengua vulgar de Pietro Bembo. En el artículo de la semana pasada dedicado a la Atlántida, reconocíamos la relevancia del mito. Pues bien, en la Arcadia el mundo del humanismo reacciona inconscientemente contra sus premisas heroicas para buscar refugio en una esfera de paz lejos de la historia, bajo la única ley de una belleza natural que no es más que sensualidad refinada. Y en este preciosismo decorativo, el libro, que debía dar en toda Europa comienzo oficial a la literatura pastoril, preludia ya el Barroco.

    Su vida está en la melancolía nostálgica, y en su sentido de cuidada evasión que impulsa al protagonista fuera de la lucha y que encontrará en la Jerusalén de Tasso su expresión dramática. La primera traducción castellana de la Arcadia de Sannazaro en prosa y verso, fue obra del canónigo Diego López de Toledo, del capitán Diego de Salazar que tradujo fragmentos en verso. Además intervino el racionero de la Catedral toledana Blasco de Garay, el cual revisó el texto y retocó los versos. Se publicó en Toledo (1547) y fue reimpresa en 1549 y 1578. Además de la citada se conservan dos traducciones inéditas de Juan Sedeño y de Jerónimo de Urrea.

    Literatura europea comparada: La Arcadia de Sir Philip Sidney

    El gusto y el estilo de Sannazaro influyeron también en La Arcadia [The Arcadia], novela pastoril en prosa con versos intercalados (sonetos y una égloga pastoril al final de cada libro) de Sir Philip Sidney (1554-1586). Empezó a escribir la obra en 1578 y la acabó en 1580 Durante ese período, Sidney, en desgracia con la reina, se había retirado a Wilton, junto a su hermana, la condesa de Pembroke.

    Posteriormente, Sidney revisó la obra y refundió la historia, demasiado lineal, de la primera versión, sobre una trama complicada sacada de Heliodoro, interrumpiendo el argumento central con relatos accesorios al estilo español (Diana de Monte­Mayor). Esta segunda versión se publicó en 1590. En 1593 la hermana de Sidney reeditó la obra reproduciendo en parte el texto de la primera versión (por lo que existen tres versiones distintas de la obra).

    Prototipos de La Arcadia de Sidney

    Sus prototipos han de buscarse en Boccaccio y en Sannazaro, pero es muy fuerte la influencia de la novela alejandrina. El asunto se desarrolla en la Arcadia ideal, cuyo rey Basilio, debido a la respuesta de un oráculo, se ha retirado a la vida campestre y educa como pastorcillas a sus hijas Pamela y Filoclea. Dos príncipes náufragos, Pirocles y Musidoro, llegan a la región, y tras extrañas aventuras y terribles luchas, se casan con las dos hermanas. La intriga se complica con el disfraz de Pirocles bajo tocas femeninas en el papel de Zelmana. Se encapricha de la presunta doncella Basilio, mientras Filoclea y la mujer de Basilio, Ginecia, sin dejarse engañar por el disfraz, se enamoran del hombre. 

    En la obra abundan pensamientos morales y políticos, observaciones personales. El estilo está recargado de incisos y paréntesis, con la intención de hacer más sutil el análisis psicológico, que tiene rasgos verdaderamente notables.

    Constantes del estilo literario

    Sutilezas alejandrinas y petrarquescas perjudican, sin embargo, la economía de la narración. A menudo Sidney, en lugar de resultar complejo, resulta hinchado, abusando de los conceptos de tipo ya seiscentesco. Uno de los sonetos, que contiene el elogio burlesco de Mopsa, imita el famoso de Berni: “Chiome d’argento fine, irte, ed attorte” ( “cabelleras de plata fina, hirsutas y enredadas”). También se cita el primer verso del soneto: «My true lave hath my lieart and I have _his» (“Mi fiel amor tiene mi corazón y yo tengo el suyo”)

    La Arcadia de Lope de Vega (1598)

    Lope de Vega (1562-1635,) escribió una novela pastoril titulada Arcadia. La obra apareció en 1598, pero fue escrita desde 1590 hasta 1596, durante la estancia del poeta en la corte del duque de Alba. A la vida agradable y ligera que se desarrollaba a su alrededor está dirigida la evidente alegoría de la Arcadia.

    La novela, escrita en prosa, intercala admirables poesías. Basada en ella, está la comedia del propio Lope del mismo título y asunto, cuyo protagonista, Anfriso, es también el duque de Alba, Y los demás personajes se refieren a seres y hechos reales. Es notable en la comedia un pasaje imitado de Dafnis y Cloe de Longo,  que narra cómo un pastor toma el disfraz de loco para sorprender a una pastora, y es víctima de los perros del ganado.

    Argumento de la Arcadia de Lope

    El argumento, repleto de intrigas, es el siguiente.

    Los pastores Anfriso y Belisarda se aman apasionadamente. El padre de la moza, Ergasto, sin consultarla, decide casarla con Salicio. Padre y prometido se encaminan hacia el templo de Venus para hacer las ofrendas del compromiso, mientras los enamorados, ciegos de desesperación, se hacen mutuas protestas de muerte, si se lleva a efecto semejante boda. El rústico Cardenio, compadecido de tanta desdicha, toma la resolución de esconderse detrás de la diosa Venus y hablar como si fuera ella cuando se encuentran todos delante del altar de los sacrificios.

    Anuncia, nada menos, que el que se case con Belisarda morirá a los tres días justos de la boda. Salicio, prudente, se retira de su intento matrimonial. Belisarda, que estaba dispuesta a envenenarse por el hecho de no ser suya, suspende su tremenda decisión, y Anfriso se las promete felices a pesar de la amenaza. Mas, he aquí que la pastora Anarda, enamorada de Anfriso, se las está arreglando para intrigar de manera que los enamorados nunca lleguen a su felicidad.

    Ahora, un apuesto mozo llamado Olimpo que vino a las bodas de Salicio, se enamora de Belisarda y, sin temor a la amenaza de Venus, quiere casarse con ella. Los celos hacen su dramática aparición. Hay un hermoso soneto donde se ponen de manifiesto con gran belleza:

    La Arcadia de Lope de Vega

    Olimpo y Anarda pretenden, cada cual a su manera, conquistar a Anfriso y a Belisarda; pero, por fin, después de muchos enredos, en cuya variedad Lope tenía maestría, los amantes vencen todos los obstáculos que se oponen a su unión y acaban casándose.

    La Arcadia de Giovan Mario Crescimbeni (1709)

    Se trata de una obra descriptiva en siete libros de Giovan Mario Crescimbeni (1663-1728), publicada en Roma en 1709. Orgulloso de pertenecer a la sociedad arcádica y deseando «certificar» sus “obligaciones inscribiendo la historia de sus hechos”, el autor despliega un relato y lo adorna «con todas las gracias que la calidad de la obra podía soportar. Además pretende hacerla parecer completamente distinta de lo que es, escondiéndola en una fábula

    Movimiento literario de La Arcadia de Crescimbeni

    Hablando del movimiento literario que tomó el nombre de los pastores de Arcadia y de su sencillez de vida, Crescimbeni narra en forma imaginativa que algunas ninfas, en viaje hacia la Elida, llegan al Bosque Parrasio en Roma. Allí celebran los funerales de Basilisa (la reina Cristina de Suecia, protectora de la sociedad). Además, toman parte en la vida de los pastores de Arcadia (Libro I). En este punto la obra, que ha repetido el título de la obra maestra de Sannazaro, se convierte en pretexto para largas descripciones, en las que las ninfas van a la cabaña del pastor Epidauro y se enteran allí de muchas novedades científicas (II).

    Luego van junto a Nitilo y observan el museo de antigüedades (III). Después, junto a Disfilo para disfrutar de sus maravillosas pinturas (IV): Acuden junto a Eufrisio y admiran su biblioteca y sus experimentos matemáticos (V). Más tarde pasan por el bosquecillo de Aristeo, moran en la cabaña de Emireno y permanecen entre los pastores que preparan su grata acogida (VI). Tras una estancia en la cabaña de Metaureo, continúan el viaje y llegan a Elida donde celebran los Juegos Olímpicos (VII).

    Calculada construcción artística, pero debilidad de la narración

    La obra, construida con mucho cuidado, manifiesta una clara debilidad narrativa. Presenta con abundancia de detalles la hermosa sociedad de Roma y de las colonias arcádicas, fundadas en las diversas ciudades. Traza en sustancia una verdadera historia moral de las actitudes y costumbres de la nueva corriente social y literaria.

    La fantasía se inspira en una concepción amable, pero también melindrosa de la vida. Un grupo de pastores, entre muchos nombres olvidados al pasar el tiempo aunque perteneciesen a altos grados de la Iglesia y de la Nobleza, conservan los nombres arcádicos de los personajes más conocidos.

    La Arcadia en Brenta o La melancolía desterrada

    L’Arcadia in Brenta overo. La melanconia sabandita es un conjunto de agudezas y cuentos de Ginnesio Gavardo Vacalerio (seudónimo anagramático del caballero veneciano Giovanni Sagredo, 1616-1682 aproximadamente), publicado en 1667. El libro narra la alegre vida llevada por tres caballeros venecianos, Silvio, Giacinto y Foresto, y por sus hermosas y vivarachas compañeras, Marina, Rosana y Laura, en una de las suntuosas quintas que se reflejan en el Brenta, adonde han llegado en barca, subiendo el curso del río esplendoroso y animado, que parecía “un paraíso, una Arcadia frecuentada no sé si por ninfas o por diosas”.

    Al modo de Boccaccio están dispuestas sin demasiado orden unas sesenta historias breves, además de trescientos cincuenta chistes, juegos de sociedad, poesías, preguntas ingeniosas, adivinanzas, que dicen los seis jóvenes y el cómico gordinflón Fabrizio Fabron da Fabriano, un nuevo huésped que se les une al cuarto día.

    Este descendiente del Dioneo de Boccaccio, que es incapaz de contener su alegría, dentro de los límites de la moral y de la decencia, y contra quien se dirigen las burlas nocturnas de sus compañeros. Es el personaje más vivo del libro. Los restantes son figuras pálidas: el estilo, casi inmune de las hinchazones de los seiscentistas, es decuidado y descolorido. El material, tomado sobre todo de las agudezas de Domenichi, de D’Ouville y de Poggio, es riquísimo y divertido, de modo que el libro alcanzó quince ediciones en siglo y medio y puede aún leerse con agrado.

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