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¿Contextualizamos? 4-4-2020

    En este nuevo texto podemos apreciar algunos de los rasgos del movimiento. ¿Podrías indicar cuáles son?

    Era más de media noche,
    antiguas historias cuentan,
    cuando en sueño y en silencio
    lóbrego envuelta la tierra,
    los vivos muertos parecen,
    los muertos la tumba dejan.
    Era la hora en que acaso
    temerosas voces suenan
    informes, en que se escuchan
    tácitas pisadas huecas,
    y pavorosas fantasmas
    entre las densas tinieblas
    vagan, y aúllan los perros
    amedrentados al verlas:
    En que tal vez la campana
    de alguna arruinada iglesia
    da misteriosos sonidos
    de maldición y anatema,
    que los sábados convoca
    a las brujas a su fiesta.
    El cielo estaba sombrío,
    no vislumbraba una estrella,
    silbaba lúgubre el viento,
    y allá en el aire, cual negras
    fantasmas, se dibujaban
    las torres de las iglesias,
    y del gótico castillo
    las altísimas almenas,
    donde canta o reza acaso
    temeroso el centinela.
    Todo en fin a media noche
    reposaba, y tumba era
    de sus dormidos vivientes
    la antigua ciudad que riega
    el Tormes, fecundo río,
    nombrado de los poetas,
    la famosa Salamanca,
    insigne en armas y letras,
    patria de ilustres varones,
    noble archivo de las ciencias.
    Súbito rumor de espadas
    cruje y un ¡ay! se escuchó;
    un ay moribundo, un ay
    que penetra el corazón,
    que hasta los tuétanos hiela
    y da al que lo oyó temblor.
    Un ¡ay! de alguno que al mundo
    pronuncia el último adiós.
    El ruido
    cesó,
    un hombre
    pasó
    embozado,
    y el sombrero
    recatado
    a los ojos
    se caló.
    Se desliza
    y atraviesa
    junto al muro
    de una iglesia
    y en la sombra
    se perdió.

    Notas para la contextualización

    El texto es un fragmento de El estudiante de Salamanca (1840) . Esta obra aparece montado sobre una arquitectura de torbellino y de aquelarre espectral: el poeta funde varios motivos temáticos ya fijados por la tradición literaria. El poema está edificado con la acumulación de epítetos enérgicos, de adjetivos, la riqueza léxica, la visualización plástica, el encabalgamiento, la polimetría, con una veintena de estructuras distintas. A través de 1.704 versos, Espronceda logra ritmos variados, contrastes y el juego entre pasajes líricos y narrativos. También acumula ejemplos paródicos sobre el amor de la tradición cortesana y el amor interesado: la dama, Elvira, no muere de amores, según el cínico nuevo don Juan.

    Fuentes

    Hoy son bien conocidas sus fuentes de inspiración: Tirso, el Jardín de flores curiosas (1570) de Antonio de Torquemada, puntos de contacto con Alexandre Dumas, la novela de Mérimée Les ames du purgatoire, el Don Juan de Byron y un capítulo de El golpe en vago (1835) de García de Villalta. Marrast examina con detalle estas influencias y relaciones, para concluir que si bien hay analogías con Byron, Montemar es un libertino calavera, y el otro es una víctima del amor que inspira en las mujeres. El personaje de Byron es sincero y busca la belleza ideal, mientras que el esproncediano significa la negación e irrisión de la moral tradicional.

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