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¿Qué contextos son los adecuados para ensayar las defensas de las programaciones y unidades didácticas?

    Traemos una nueva entrada en la que tratamos un asunto que, aunque pueda parecernos accesorio, no es tal, pues es muy relevante a la hora de cumplir con los principios de adecuación comunicativa de nuestras exposiciones : ¿en qué escenarios y ante qué destinatarios/jueces debemos ensayar la defensa de las programaciones y unidades didácticas?

    Como ya dijimos en una entrada pasada, la mejora en el desarrollo de las defensas se aplica a dos dimensiones definidas: la oral (exposición) y la escrita (documento de la unidad didáctica, ejemplificaciones en la pizarra de la defensa, concreciones e interrelaciones, etc…). Ambas se complementan y funcionan a la manera de un tándem: la una no puede funcionar sin la otra.

    Por otra parte, dijimos que, para conseguir una buena oralidad, es necesario explotar las habilidades prosódicas y las capacidades discursivas, para lo cual es muy necesario definir y fijar un discurso firme y convincente, profundo, coherente y con una señalado valor científico desde el punto de vista pedagógico y de la didáctica de la Lengua y la Literatura. Un discurso que dimana del cuerpo sólido y tangible de las unidades y programaciones, las dota de vida y las impulsa en su defensa.

    En preparadorlengua.com nuestros opositores trabajan con el modelo de discurso que les proporcionamos,  poniéndolo en práctica, aplicándolo y defendiéndolo ante los propios/-as compañeros y compañeras.

    Ensayar las exposiciones ante familiares, pareja o amigos/-as, etc.

    En este marco contextual la exposición no es totalmente efectiva por varios motivos. El primero de ellos apunta a nuestra capacidad de autorregular el marco de integración pragmática al contexto de emisión al que adecuamos nuestras defensas orales. Es evidente que exponer ante los propios compañeros de preparación es muchísimo más efectivo que hacerlo ante personas con las que existen lazos afectivos o de estrecha confianza. El eje pragmático de horizontalidad e igualdad traspasa el acto comunicativo entre iguales: desaparece el “miedo escénico”, la improvisación adquiere mayor presencia y se anula  toda precaución ante el fracaso o el «miedo al ridículo».

    Entrenar con uno/-a mismo/-a

    Esta forma de practicar la exposición ofrece la ventaja de poder memorizar y grabar el discurso como paso previo a su defensa en un contexto que mimetice las condiciones , de la manera más auténtica y realista,  de la situación que encontraréis el día de la prueba. Repasar, repasar y más repasar hará posible que grabéis toda la información, manteniéndola viva y fresca. De esta manera podéis llegar a movilizar las condiciones más propicias para la posterior defensa ante los compañeros/-as.

    Adecuar los parámetros de tiempo, ritmo y densidad discursiva

    El tiempo es uno de los factores a tener muy en cuenta desde el primer momento. Debemos ser conscientes de que en los 30 ó 45 minutos, que dura la defensa, debéis entregaros en cuerpo y alma, desarrollándola con todas vuestras fuerzas, demostrando vuestros conocimientos hasta el último momento y explotando al máximo todas vuestras capacidades. Terminaréis rendidos/-as y exhaustos/-as, pero, tras ese momento agotador, en el que el conocimiento habrá brotado con fuerza ilocutiva, extraordinaria y arrolladora, podréis descansar tranquilos/-as, con la confianza de que, por necesidad, vuestra exposición va a ser muy bien valorada.

    Una defensa de calidad es sinónimo de una calificación sobresaliente

    A pesar de la evanescencia de la lengua oral, la defensa sobresaliente se distingue por su densidad conceptual, su entidad científica, pedagógica y didáctica, su peso y su calidad . Tras ella, lo único que tenéis que hacer es esperar a la publicación de vuestro nombre ligado a una buena calificación, como les sucedió a los opositores que salieron contentos, tranquilos y confiados en su resultado. Esto casi puede palparse, se percibe como cierto y, además, se «siente».

    Por el contrario, hay opositores que han fraguado una idea equivocada del sistema de valoración de las defensas. Piensan que el  guarismo de su calificación estará basado de manera casi única en impresiones personales, buenas o malas, kinésica, forma de comunicar y transmitir, etc.

    Evaluar la efectividad del discurso

    Es importantísimo comprender la idea de que el testimonio oral de vuestra defensa se valorará de forma objetiva, estructurada en bloques de criterios e ítems que los tribunales manejan, observan y ponderan mediante calificaciones distribuidas a lo largo y ancho de las plantillas de valoración. Una programación y unidad didáctica sobresalientes quedarán como lo que son: plasmaciones de capacidad, dominio y conocimiento. Una relación de desarrollo coherente entre programación y unidad didáctica, la concordancia entre las actuaciones educativas propuestas en ambos documentos, la unicidad de enfoque, un buen manejo de la legislación académica y educativa, etc. son algunos de los aspectos mejor calificados.

    Muchísima fuerza y ánimo a todos/-as los opositores/-as que lucháis por conseguir la plaza.

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