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Introducción: nuestra experiencia preparando
En nuestros años de preparadores de oposiciones a profesor de lengua y literatura de Secundaria hemos comprobado que los opositores que sienten la llamada vocacional de nuestra disciplina son los que trabajan con perseverancia, ahínco y tesón. La singladura opositora ha de ser siempre enriquecedora y placentera, al sentir la grandeza moral y el goce artístico que procura el aprendizaje de la lengua y la literatura.
El perfil que destaca con buenos resultados es el del opositor constante, entregado y responsable. Los futuros enseñantes se forman por vocación, con esquemas definidos y realistas orientados al triunfo en oposiciones a profesor de lengua y literatura de Secundaria. Lo primero es que te guste mucho la materia. Lo segundo es que disfrutes impartiéndola. En último lugar, si se satisfacen las dos premisas anteriores, situaríamos la entrega en cuerpo y alma a su estudio y aprendizaje. Conseguir buenos resultados es el corolario de una enriquecedora travesía de descubrimiento, autoconocimiento y aprendizaje.
¿Qué opositores buscamos? ¿Qué pedimos?
Si elegimos seguir preparando es porque nos gusta lo que hacemos. Por tanto, buscamos opositores implicados, entusiastas y enamorados del estudio de nuestra materia.
Siendo realistas, no existen milagros. Nuestra formación guía, mejora, perfecciona y evita el trabajo de elaboración, que dilata y, en algunos casos, entorpece el logro de nuestros objetivos a corto/medio plazo. No queremos perfiles de opositores por obligación, quejicosos, poco implicados con una necesaria capacitación para ganar las oposiciones, o que vienen a probar a ver qué tal. Nos apasiona lo que hacemos y, consecuentemente, buscamos el contrapunto en colaboradores que también sientan pasión por lo que hacen.
Por las razones anteriores, nuestro perfil se caracteriza por una actitud favorable hacia el aprendizaje y el enriquecimiento personal e intelectual. Si leéis los testimonios de nuestra preparación, advertiréis el entusiasmo y la implicación de los opositores que se han formado con nosotros.
El valor del tiempo y la ayuda
Para formarse bien hace falta interés, tiempo y, subsidiariamente, ayuda externa. De esta última podéis prescindir, si tenéis la sufiente fuerza y capacidad para afrontar en solitario el camino hasta la plaza.
El placer por estudiar y aprender conduce al firme compromiso por ganar las oposiciones de profesor de lengua y literatura. Buscamos tiempo de donde sea para entregarnos a él. En la gran catedral de la lengua- como diría el maestro gallego-asturiano, D. Ramón Menéndez Pidal- construida a lo largo de los siglos, se oficia la misa de la consagración al estudio vocacional de la materia, con fe y esperanza.
También hemos ayudado a opositores y opositoras aventajados/as. La llama de su vocación docente ardía en su interior antes de que nosotros pudiéramos llegar a encenderla. Nos buscaron, pero en realidad éramos nosotros los que queríamos encontrarnos con ellos.
Partir de cero sintiendo la llamada de la autosuperación
Aunque partáis de un bajo nivel de conocimientos, si os gusta y apasiona lo que hacéis, los logros no tardan en llegar. Hacer las cosas por obligación es una tortura. Dice el refrán que “no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo soporte”. Estudiar a la fuerza es un martirio insufrible que nadie debería vivir. Trabajar en algo que no te gusta, tres cuartos de lo mismo.
Los buenos docentes fueron antes buenos opositores. En el signo del opositor sacrificado, entregado y luchador se aprecia el del docente competente. Se trata de una razón de igualdad que se cumple en la práctica totalidad de los casos. Es casi un axioma, podríamos decir.
¿Qué significa tener vocación opositora y docente?
Con vocación nos estamos refiriendo a la inclinación y orientación profundas hacia un trabajo que ensancha y acrece nuestra dimensión personal, sapiencial y cultural. En el ámbito de la enseñanza esta vocación lleva aparejada la responsabilidad ética y moral de formar a las generaciones del futuro.
El compromiso como opositor encuentra correspondencia exacta y fiel con las futuras responsabilidades que encomienda el trabajo de profesor de lengua de Secundaria. Con nosotros han aprobado opositores sin tiempo de servicio. Aunque no habían trabajado en la enseñanza, tenían claro a lo que se querían dedicar. He aquí una vocación que transita desde el propósito por alcanzar el mejor nivel de capacitación hacia la responsabilidad de la profesión docente.
Entender el sentido y la orientación del proceso formativo para afrontar con éxito y ventaja las oposiciones
Todos los opositores deberíais tener claro que existe una etapa de formación para encarar con éxito el proceso selectivo, posterior a la carrera, que condicionará vuestro futuro. Vuestra prioridad absoluta debe ser la consagración y entrega a la preparación, pues de ello depende el pan del mañana. Una compañera veterana, ya jubilada, nos decía que ganar la plaza es más difícil que sacar la carrera de Filología Hispánica. Nosotros entendemos que son estaciones y etapas por las que debéis transitar para llegar a vuestra meta.
Entonces ¿por qué no se entiende que formarse para superar las pruebas reclama un nivel de exigencia parangonable al de la carrera?
La respuesta es muy sencilla: hay mucha ingenuidad o, más bien, desinformación de lo serio y duro que es conseguir una capacitación de nivel. También hay preparadores y preparadoras que propician tal desconcierto, guiando equivocadamente a los opositores u opositoras que caen en sus manos. En algunos casos de forma intencional, a sabiendas de que no existen soluciones mágicas. Por interés, más que por honestidad, inculcan esa percepción en los opositores/as incautos e ingenuos, avocándolos a un estrepitoso fracaso.
Consecuentemente, hay que asumir que, tras la carrera, existe una formación de posgrado, con un estándar de exigencia necesario, aunque no sea reglada, que se confía y entrega a preparadores comprometidos con llevarla a buen puerto.
Si invertimos años de vida y miles de euros en una Licenciatura o Grado, ¿no parece lógico y responsable invertir en una formación que procure todas las garantías para conseguir una plaza para toda la vida? En esto, como todo en la vida, hay que tener la necesaria capacidad para distinguir, encarecer y valorar un método formativo de calidad, que, como la elección de una carrera o carreras, marcará un antes y un después en vuestras vidas.
¡Mucha fuerza, ánimo y acierto en vuestra elección!