¿Por qué no debemos dejar de preparar todos los niveles?

En alguna ocasión encuentro a aspirantes que me plantean la necesidad de no preparar una determinada modalidad de análisis porque “en su comunidad autónoma nunca se ha planteado” . Se convierte esta idea en razón perecedera de escaso recorrido. Esto es así porque las instrucciones que rigen el proceso de la oposición de la materia de Lengua castellana y Literatura pueden cambiar de un momento a otro.

El diseño de la parte práctica en cada una de las comunidades autónomas depende de la decisión y el criterio de las comisiones de valoración de cada especialidad, formadas por los presidentes de los tribunales 1-5. La primera idea es que el sistema, en general, suele responder a las “reglas del juego” establecidas en procesos anteriores. No obstante, como hemos comprobado en más de una ocasión, algunas comisiones han decidido modificar estos criterios, si bien no sustancialmente, a pocas semanas del día programado para la celebración de los dos primeros exámenes (práctico+tema). Esto ha sucedido más de una vez y siempre ha sido motivo de revuelo.

Por este motivo yo siempre he defendido que es necesario preparar todas las modalidades y tipologías de análisis del comentario lingüístico y gramatical, junto con el resto de niveles. Además, como ya comentamos en una entrada anterior, siempre hemos de relacionar según jerarquía triádica: fenómeno gramatical> implicación estilística> periodo literario. Con esta metodología agotamos el haz de interrelaciones y damos un paso más en la profundidad que ha de caracterizar la conformación del proceso analítico. Trabajamos todos los textos literarios contextualizándolos de manera razonada en su periodo literario y sometiéndonos en todo momento al principio de “análisis en función de su relevancia para el significado general del texto“, como ya explicamos en otra entrada. En todos los análisis literarios, lingüísticos, léxico-semánticos, filológicos, pragmáticos, etc. hemos considerado la importancia de este incambiable criterio de valoración general.

En los criterios de la Comunidad valenciana se presenta uno de los modelos de práctico cuyos niveles de análisis ya hemos conocido e identificado desde hace tiempo. En todo momento hemos sabido que uno de los ejercicios de la parte práctica tiene como objeto el análisis de un texto anterior al siglo XVIII, por la razón de que así ha venido siendo y, además, siempre ha quedado publicado de manera oficial. De este modo, estamos identificando la posibilidad de que el texto de este ejercicio se caracterice por un sistema gráfico anterior a 1726, fecha de publicación del Tomo I del Diccionario de Autoridades, en cuyo prólogo se fijan las primeras normas ortográficas modernas, a pesar de que Nebrija (Reglas de Orthographia en la lengua castellana, 1517) ya fijara y adelantara ciertos usos gráficos (como la distribución entre i vocal y j consonante, la repartición entre u y v, grafías de las dentales, etc…).

No resulta sorpresivo que, tratándose de un texto del original castellano del siglo XVI o incluso XVII nos veamos de abordar el análisis del nivel fónico desde la perspectiva diacrónica, es decir, basándonos en el comentario tradicionalmente denominado filológico, que nosotros entendemos como lingüístico-filológico, pues no solamente nos quedamos en la identificación del fenómeno, sino que también lo describimos y explicamos lingüísticamente. Abordamos, por tanto, un enfoque gramatical bajo la óptica del descriptivismo.

No hay motivo alguno para la preocupación puesto que ya hemos asentado y trabajado este nivel transversalmente en el desarrollo de todas las sesiones. Ahora es preciso repasar todos los análisis realizados, consolidando la totalidad de los puntos del guion en lo que afecta al sistema vocálico (vocalismo átono y tónico; a los que ya nos referimos en una entrada pasada) y a la morfosintaxis histórica.

Cuando se nombra la palabra “filológico” algunos aspirantes entran en un estado de verdadera preocupación y nerviosismo. A nosotros no nos causa preocupación, puesto que se trata de una modalidad que venimos trabajando y por la que hemos apostado en la preparación desde el principio. Para la preparación del práctico de la oposición de la Comunidad autónoma de Valencia en todo momento hemos tenido presente este principio y, ante la consulta sobre la conveniencia o necesidad de prepararlo, la respuesta siempre ha sido la misma: el texto será anterior al siglo XVIII y, además, esta modalidad de filológico ya ha aparecido en pasadas ediciones (acordémonos del filológico aparecido en Alicante en 2015 del que ya hablamos en otra entrada). Son estas dos prominentes razones para abordar a fondo su trabajo y adquirir las destrezas necesarias en la explicación de todos los fenómenos que se puedan presentar (vocalismo, consonantismo, morfosintaxis histórica nominal y verbal, etc…). Sin duda, se trata de una modalidad de comentario más objetivo que el que podamos realizar en el nivel literario y filológico-literario . Si el texto incluye 20 ó 30 rasgos y estos quedan comentados con la profundidad filológica y lingüística necesarias tendremos la certeza de una buena calificación.

Una reflexión final. Hemos de tener presente la idea de que los criterios de valoración siempre van a estar sometidos a un alto grado de incerteza. Las comisiones de valoración cambian al igual que lo hacen los gobiernos. Podemos esperar cualquier cosa y, en consecuencia, lo mejor que podemos hacer es prepararnos a fondo en cada caso, agotando al máximo las garantías y manejando todo el abanico de posibilidades.

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