¿Por qué es necesario entrenarse en los simulacros?

En el curso pasado efectuamos un nuevo sistema de simulacros para la correcta adquisición de las destrezas y habilidades en los ejercicios prácticos adaptados a cada una de las comunidades autónomas que preparamos.

Como vengo indicando, es más que menos recomendable que realicéis las distintas prácticas simuladas, de acuerdo a las pautas y adaptaciones que ya conocéis. Un principio fundamental en el diseño y aplicación que hacemos de estas pruebas es el de la “mímesis” de las condiciones que encontraréis el día del examen. El control del tiempo es uno de los aspectos fundamentales a tener en cuenta como ya os expliqué en otra entrada. El tiempo se nos representa como nuestro principal enemigo, pues está correlacionado positivamente con el nerviosismo y la ansiedad . En esta ocasión también he vuelto a comprobar que, de manera casi unánime, me trasladáis mensajes del tipo: “el tiempo se me ha echado encima”, “la falta de tiempo me ha impedido realizar esto o lo otro…”. Se trata de un óbice que os impide alcanzar la profundidad y exhaustividad deseadas en la realización de las pruebas. No obstante, no debéis preocuparos hasta el límite , pues es indicio claro de que domináis el análisis y, además, es un fenómeno que os afectará por igual a todos los participantes de cada tribunal.

Otra de las cuestiones viene definida por la necesidad de realizar todas las prácticas de forma manuscrita. En ciertas ocasiones me he encontrado con prácticas realizadas con el apoyo de diferentes procesadores de texto. Este planteamiento es desacertado. En primer lugar porque en el día de la realización de las pruebas no dispondréis de un procesador de textos con el que desarrollarlas. En segundo lugar, escribir el ejercicio a mano os ayudará a controlar la ortografía, la expresión, el estilo, la fluidez léxica y la corrección gramatical. Cuando escribimos, desarrollamos las ideas de una forma muy distinta a como lo hacemos por escrito. Asimismo, no contamos con ningún tipo de “autocorrección” que edulcore el mensaje y lo engalane con ropajes artificiales. La palabra dimana de nuestro propio conocimiento: va del pensamiento a la mano, sin más mediación que la natural. En tercer lugar, el desarrollo manuscrito os brindará la posibilidad de controlar vuestro propio tiempo en la realización de cada prueba y de mejorar su presentación, su apariencia y estructura. El ejercicio manuscrito que regresa con las correcciones, se os ofrece como un lienzo frente al que debéis reflexionar con el fin de pulir y mejorar sus defectos. También os donará la posibilidad de revisar el grado en el que habéis alcanzado los criterios de evaluación. Finalmente, es preciso dejar clara la idea de que para cualquier corrector es mucho más cómodo y agradable recibir las prácticas en formato word. No obstante, para vosotros como opositores, protagonistas y únicos actores del proceso, y, sobre todo, pensando en que el día fijado deberéis desarrollar los ejercicios con los dos únicos materiales del papel y del bolígrafo, se revela como un ejercicio poco funcional y, por supuesto, nada realista.

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