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La morfología en la «Nueva gramática de la lengua española» y en el «Glosario de términos gramaticales»

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    Introducción: el Glosario de términos gramaticales y su relación con la Nueva Gramática de la lengua española

    El análisis de la morfología del Glosario de términos gramaticales, publicado en 2019 por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, presenta un caudal terminológico informado por las novedades de la Nueva Gramática de la Lengua Española. Esta última marcó un punto de inflexión en los estudios morfológicos del español a la altura del año 2010. La morfología del Glosario de términos gramaticales perpetúa, pues, la estela terminológica de la Nueva gramática de la lengua española. Además, introduce nuevos conceptos morfológicos de interés gramatical, que es necesario dominar con el objetivo de enriquecer la competencia morfológica necesaria para encarar adecuadamente la preparación de las Oposiciones de Lengua y Literatura.

    Ocho décadas después de la publicación de la última gramática académica de 1931, la Nueva Gramática… no solo actualiza la descripción del sistema morfológico, sino que también lo reformula a la luz de las aportaciones gramaticales de la lingüística moderna y siempre a favor de un Principio panhispánico.

    He aquí que en la definición de morfología del Glosario de términos gramaticales – y de la Nueva Gramática…- subyace la consideración de que se trata de una disciplina en constante diálogo con los otros dos módulos gramaticales: la fonología y la sintaxis. En este sentido, no podemos obviar la dificultad a la hora de trazar medianerías entre estos campos conexos, sobre todo en determinados fenómenos morfofónicos o morfosintácticos. Asimismo, concibe la morfología como un nivel estructural atento a las variaciones diatópicas, diastráticas y diafásicas.

    Análisis morfológico comparativo

    Analizamos, pues, las novedades morfológicas del Glosario de términos gramaticales, comparándolas con los enfoques y supuestos de la morfología tradicional. Para ello, nos aproximamos a  la Nueva gramática de la lengua española con la intención de delimitar los cambios metodológicos, teóricos y descriptivos recogidos principalmente en los apartados dedicados a las denominadas unidades morfológicas y a la morfología léxica o categorial, así como las consideraciones introductorias del prólogo y las Cuestiones generales.

    Nuestro propósito es el de compilar las principales aportaciones morfológicas del Glosario de términos gramaticales, en línea con su impacto científico, conceptual y epistemológico. Además, analizaremos cómo replantea la concepción de la palabra y sus procesos formativos, redefiniendo, en suma, las fronteras entre morfología, fonología y sintaxis a las que hemos aludido.

    La morfología tradicional: fundamentos y límites conceptuales

    Las aportaciones a la morfología del Glosario de términos gramaticales proceden del paradigma introducido por Nueva Gramática. La tradición gramatical entendía la morfología como una disciplina basada en la descripción principalmente taxonómica de las formas de las palabras, perpetuando los esquemas lingüísticos de las gramáticas descriptivas. Su cometido era el de inventariar y compilar paradigmas flexivos (género, número, persona, tiempo, modo) y clasificar las palabras en categorías cerradas, sin atender a sus relaciones latentes de índole estructural y semántica.

    La Gramática de la lengua castellana de 1771 y sus reediciones posteriores mantenían un enfoque eminentemente normativo y prescriptivo, heredero de la tradición grecolatina. La morfología léxica se concebía como un repertorio de reglas de corrección formal, más cercanas al arte de hablar con propiedad que a una praxis descriptiva de las propiedades del lenguaje. Las nociones de “raíz”, “desinencia”, “sufijo” o “prefijo” se usaban con un valor principalmente clasificatorio. Carecía, pues, de un estudio  sistemático de la productividad o de los procesos de formación de palabras.

    La gramática académica de 1931 incorporó un capítulo sobre la derivación y la composición. En este ámbito, la morfología seguía siendo un nivel subordinado a la sintaxis. Se tenía el convencimiento de que el léxico constituía un inventario cerrado, y de que las palabras derivadas o compuestas funcionaban más como piezas lexicográficas que como objetos de estudio autónomos.

    Frente a esta visión, la Nueva gramática  y el Glosario de términos gramaticales adoptan una visión dinámica y funcional de la morfología. Además, incorporan aportaciones de la lingüística estructural y de las teorías de la morfología generativa, distribucional y cognitiva. De ahí que muchas de las novedades morfológicas del Glosario de términos gramaticales traten de redefinir sus relaciones con otros niveles de análisis gramatical.

    Novedades metodológicas de la morfología en el Glosario de términos gramaticales

    La morfología como sistema relacional y combinatorio

    Una de las novedades radica en la redefinición de la morfología como un sistema relacional, más que como un inventario de formas. Según la Nueva Gramática… la morfología se ocupa de la estructura interna de las palabras, de su constitución y variaciones. A esto hemos de sumar la nueva concepción de los principios combinatorios que rigen la formación y flexión de las unidades léxicas. Esto implica abandonar el modelo estático de relaciones “in absentia” o compendios de paradigmas para adoptar un modelo sistémico y funcional. En él la palabra es una construcción dinámica dentro de la red gramatical del idioma.

    En consecuencia, la Nueva Gramática… integra la morfología dentro de una concepción de la gramática como disciplina combinatoria. Cada nivel —fonológico, morfológico y sintáctico— se articula en un conjunto de reglas interdependientes.

    Sincronía y diacronía en el análisis gramatical

    Mientras la gramática tradicional distinguía rígidamente entre la morfología sincrónica y la histórica, la Nueva Gramática y el Glosario de términos gramaticales proponen una relación orientada a la complementariedad. Se establece que todo análisis morfológico actual debe tener en cuenta conjuntamente la estructura morfológica sincrónica y la evolución diacrónica de las unidades léxicas. Esta perspectiva más amplia permite comprender fenómenos de opacidad y transparencia morfológica. Por ejemplo, algunos procesos como la derivación de “candidez” a partir de “cándido”, mantienen una relación transparente. Otros, como “vergüenza” o “caridad”, se vuelven opacos por cambios históricos difíciles de explicar en ocasiones.

    El reconocimiento explícito de estos grados de transparencia constituye una de las principales innovaciones descriptivas, pues permite explicar irregularidades morfológicas que anteriormente se consideraban excepciones o anomalías.

    Productividad léxica y morfología derivativa

    La Nueva gramática amplía de modo sustancial la descripción de los procesos de derivación y composición (capítulos 5–11). Frente a la visión tradicional, que limitaba la derivación a la adición mecánica de afijos, introduce los conceptos de productividad, bloqueo léxico y transparencia semántica. Se considera productivo un afijo cuando puede aplicarse a nuevas bases con regularidad. Así, -mente en los adverbios o re- en los verbos presentan una alta productividad en la formación de nuevas palabras (§ 9.2–9.5).

    Además, se distingue entre morfología léxica (derivación, composición, parasíntesis) y morfología flexiva (género, número, persona, tiempo). Esta novedad rompe con la tendencia tradicional a estudiar ambas partes de manera conjunta. La Nueva Gramática de la lengua española reserva la flexión a las variaciones gramaticales y la derivación a la creación léxica, reconociendo que ambos procesos interactúan, pero mediante reglas distintas.

    En los capítulos dedicados a la prefijación (§ 10) y la composición (§ 11) se destaca también la importancia de la lexicalización. Algunos compuestos como abrebotellas o pelirrojo han pasado a comportarse como unidades léxicas indivisibles. La gramática tradicional ha prestado poca atención a estos fenómenos.

    Relaciones entre morfología y fonología/sintaxis

    Otra innovación fundamental es la incorporación del concepto de morfosintaxis, que reconoce la existencia de zonas de contacto entre la morfología y la sintaxis (§ 1.8a–c). La NGLE y la morfología del Glosario de términos gramaticales observan que la estructura de las palabras no puede analizarse sin referencia a su comportamiento sintáctico. De esta manera, la concordancia de género y número, la selección de determinantes o la alternancia de formas verbales son fenómenos que pertenecen simultáneamente a ambos niveles de estudio (fenómenos morfosintácticos).

    Asimismo, la Nueva Gramática… destaca la relación entre morfología y fonología (§ 1.7a–c). La obra señala que la forma fonológica de los morfemas —por ejemplo, las alternancias -e/-o en adjetivos o -z/-ces en plurales— inciden directamente en su análisis morfológico. Se trata de fenómenos morfofónicos al servicio de la concordancia, pero también con un valor morfológico que hay que explicar. En la gramática tradicional, estas correspondencias se trataban en capítulos separados, sin atender a su interdependencia.

    Variaciones diatópicas, diastráticas y diafásicas

    En el prólogo y en los siguientes apartados, la Nueva gramática adopta una perspectiva panhispánica y policéntrica, reconociendo la diversidad morfológica del español en sus distintas áreas. La norma deja de entenderse como un modelo único (centrado en España) y pasa a describirse como un sistema de normas convergentes. De esta manera, se documentan variantes como ustedes cantan frente a vosotros cantáis, o leísmo y laísmo en sus contextos geográficos respectivos. Estos fenómenos se tratan como regionalismos que no atentan necesariamente contra la limpieza de la norma.

    Tal reconocimiento de la variación morfológica representa una ruptura con la tradición normativa y un avance teórico hacia la lingüística descriptiva moderna. La morfología se convierte así en un espacio de estudio de la diversidad lingüística.

    Nueva Gramática de la Lengua Española

    Objeto de estudio de la Nueva Gramática y el Glosario de términos gramaticales: de la forma a la estructura

    En la morfología tradicional, el objeto de estudio era la forma externa de la palabra. En la Nueva Gramática…, el foco se desplaza hacia la estructura interna y las relaciones sistemáticas entre los componentes morfológicos. Esta transición implica un cambio epistemológico. La palabra deja de ser una unidad aislada y se interpreta como resultado de procesos combinatorios y funcionales.

    Mientras que la gramática tradicional se apoyaba en criterios categoriales (nombre, verbo, adjetivo), la NGLE emplea criterios morfosintácticos y semánticos, analizando los morfemas según su función y significado. Por ejemplo, el morfema de género no se entiende como mero marcador formal, sino como portador de valores de concordancia y, en algunos casos, de significación léxica (poeta/poetisa)

    De la prescripción normativa al análisis descriptivo

    La morfología tradicional era esencialmente prescriptiva. Se orientaba, básicamente, a fijar y delimitar la corrección idiomática. La Nueva Gramática adopta un enfoque más descriptivo y científico, basado en la explicación de fenómenos extraídos de corpus amplios de uso real (§ Prólogo). El análisis se fundamenta en ejemplos documentados en el Corpus del Español del Siglo XXI (CORPES) y en el CREA, lo que permite una observación empírica del funcionamiento morfológico en contextos naturales y de uso.

    Además, abandona el criterio de “autoridad literaria” como única fuente de casos. La morfología académica ya no se deriva de los textos clásicos literarios, sino de la diversidad de registros de uso y niveles de la lengua, incluidas las variantes coloquiales.

    Nuevos conceptos: transparencia, productividad y morfosintaxis

    La Nueva gramática incorpora algunos conceptos ya señalados, que a los que la tradición no prestó suficiente atención:

    • Transparencia y opacidad (§ 1.6c–n): miden el grado de relación formal y semántica entre base y el término derivado.
    • Productividad léxica (§ 5–9): evalúa la capacidad de los afijos para generar nuevas palabras, ensanchando el caudal léxico.
    • Morfosintaxis (§ 1.8b): este sincretismo dilucida la interdependencia entre estructura morfológica y las funciones sintácticas.

    Estos conceptos se proponen superar la descripción formal sensu estricto, apuntalando una teoría funcional del sistema morfológico. En ella la forma, el significado y el uso ostentan valores conjuntos e interrelacionados.

    Integración de las variaciones lingüísticas

    La morfología tradicional a menudo excluía las formas consideradas “poco normativas” o de uso dialectal. Por el contrario, Nueva Gramática de la Lengua… integra la variación como parte sustantiva de la descripción gramatical. Este enfoque dialectológico valora las variantes morfológicas regionales como expresiones legítimas del diasistema lingüístico. Tal ampliación del espectro fenomenológico ayuda a explicar diferencias como hablás (zona del Río de la Plata) frente a hablas (España) desde una perspectiva de convivencia lingüística.

    Esta apertura teórica tiene consecuencias importantes en la enseñanza de la Lengua Castellana y la Literatura, instaurando una nueva normatividad de uso, pues redefine la idea misma de “unidad del español” como una pluralidad diversa y, al tiempo, cohesionada de normas morfológicas.

    Dimensión gramatical interdisciplinaria

    Finalmente, la morfología en el Glosario de términos gramaticales reconoce que su estudio no puede hacerse aisladamente. Su unión con la fonología (alternancias morfofonémicas), la sintaxis (morfosintaxis, concordancia y selección) y la semántica (fenómenos morfosémicos) configuran un modelo científico interdisciplinario y relacional. En este sentido, el Glosario de términos gramaticales y la Nueva Gramática… retoman la herencia estructuralista pero proyectada y ampliada dentro de un marco cognitivo (modelos cognitivos)  y funcional de corte pragmático, integrando niveles de análisis antes disociados.

    Hacia una gramática panhispánica

    Como acabamos de ver, las principales novedades se incardinan en el propósito de trasladar la morfología al estatus de disciplina abierta a la variación y a los avances de la lingüística moderna sin renunciar a su función plenamente normativa. En términos metodológicos, la NGLE avanza desde una morfología descriptiva de los fenómenos lingüísticos a una morfología de procesos gramaticales generativos, en los que los mecanismos de formación y flexión se explican en función de la productividad y transparencia de análisis.

    En el plano teórico, la noción de morfosintaxis borra la frontera rígida entre categoría de función y clase de función, en términos funcionalistas, mientras que el valor de la perspectiva sincrónico-diacrónica propulsa el análisis de las formas actuales de uso como culmen del proceso de cambio y evolución lingüística.

    Síntesis: la morfología en el Glosario de términos gramaticales y su importancia en las Oposiciones de Lengua

    En la preparación de las Oposiciones de Lengua no podemos obviar los ajustes terminológicos introducidos por la Nueva Gramática de la Lengua Española  y, correlativamente, en el Glosario de términos gramaticales. En la prueba práctica de las oposiciones de lengua de Murcia, por ejemplo, pidieron un análisis sintáctico y morfológico que incorporara las denominaciones de la Nueva Gramática de la Lengua.

    Es innegable, que las innovaciones introducidas por la Nueva gramática de la lengua española representan un cambio de paradigma en la descripción morfológica del Glosario de términos gramaticales. Frente a la gramática tradicional, centrada en la forma y la corrección, la Nueva Gramática… propone una morfología explicativa, empírica y de corte panhispánico, sustentada en la observación y explicación de los fenómenos lingüísticos contextualizados de uso real.

    Por último, el enfoque panhispánico redefine el papel de la norma, que deja de ser prescriptiva para convertirse en interpretativa, plural y abarcadora, fiel reflejo de la unidad diversa y policéntrica del español actual. De este modo, la morfología académica deja de ser un catálogo de reglas y se transforma en un instrumento de análisis lingüístico de la realidad viva de una lengua dinámica y proteica.

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