¿Es un factor determinante la composición de las comisiones de valoración?

A medida que avanza el tiempo y nos acercamos al día de inicio de las actuaciones vamos teniendo información sobre la conformación de los tribunales y las comisiones de valoración en las diferentes comunidades autónomas. En comunidades como Valencia y , más recientemente, en Andalucía o Castilla y León ya se han publicado diferentes relaciones de miembros de estas comisiones.


¿Qué información aporta la composición de las comisiones de valoración?


En especialidades de FP algunos aspirantes “investigan” aquellos módulos que imparten los diferentes integrantes de estas comisiones, al objeto de conocer su especialización dentro de las diferentes familias profesionales. Lo cierto es que en la materia de Lengua castellana y Literatura no contamos con tal información, pero sí podemos identificar, en algunos casos, sus preferencias más sobresalientes. Por ejemplo, en Madrid, algunos miembros que han formado parte de estas comisiones, están especializados en determinados campos, escuelas o periodos literarios y han publicado y destacado por determinados estudios en el campo de la lengua y de la literatura o han formado parte de destacadas Instituciones a lo largo de su vida profesional.


El año en que aprobé recuerdo que el presidente mi tribunal, tribunal 4, de la vieja escuela, era especialista en literatura realista y en la relación periodismo-literatura, precisamente el año en que apareció el texto ensayístico de Salinas y en la siguiente convocatoria el texto de Emilia Pardo Bazán.

Las preferencias según la escuela o su especialización en la materia determinarán, sin duda, su selección textual. Volviendo al caso de Madrid, ya hemos identificado en el listado de voluntarios a destacados especialistas en la materia de teatro y arte dramático. Obviamente, es probable que la preferencia humanística, en el campo de la creación o de las letras de estos miembros no se corresponda con orientación posterior de los textos literarios, pero….poco perdemos si repasamos un poco más a fondo la dramaturgia barroca, el teatro de Valle y Lorca, el comentario semiótico del texto dramático , que ya hemos practicado, y el teatro de posguerra. Es preferible siempre centrar un poco más la atención en la agrupación textual y genérica que tradicionalmente ha recibido mayor atención por parte de las diferentes comisiones.


Puede resultar llamativo el hecho de que el controvertido proceso de selección de textos y cuestiones en los exámenes prácticos de las oposiciones responda a determinadas preferencias en el campo de las humanidades o especializaciones de tipo lingüístico o literario. En la práctica, no obstante, así es. Y es que la forma deseable para abordar la hermenéutica de un texto es haberlo tratado, interiorizado y comprendido y sometido a un supremo grado de interpretación. Hay que admitir, asimismo, que ha habido mucha literatura sobre si tal o cual academia ya conocía de antemano los textos, filtraciones de miembros de la comisión, favoritismos, etc. Lo cierto es que la comisión que decide esta parte está integrada por miembros de especial confianza de la Administración. No vamos a negar que se hayan producido anomalías, pues todo proceso intervenido por el ser humano carece de total objetividad. Yo mismo he conocido algunas “casualidades”, que no me voy a parar a relatar aquí, y aspectos que no olían demasiado bien ya desde el comienzo y a lo largo del desarrollo del proceso de oposición.


Tenéis que tener clara la idea de que lo verdaderamente importante en la mayor parte de los casos no es el conocimiento previo de los textos seleccionados, sino las cuestiones que se plantean a propósito de los mismos. En los desarrollos de contextualización y en la elaboración del ejercicio de localización dentro del comentario literario y pragmático sí se convierte en determinante este aspecto. No solo pretenden que constatar la habilidad analítica sino que pretenden identificar la medida del conocimiento literario, la cultura intertextual y las lecturas que llevamos a las espaldas. En cualquier caso, debemos estar preparados para ambos retos y pensar siempre que, en general, nos encontramos ante un proceso trasparente, equitativo y justo, sometido a los principios de igualdad, mérito y capacidad.

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