¿Contextualizamos?

Dejamos un nuevo texto para la preparación del ejercicio práctico de las oposiciones de lengua. Constataremos un buen número de claves estéticas, temáticas y de género, que nos apoyarán en nuestra hipótesis.

No existe lazo ya: todo está roto:
plúgole al cielo así: ¡bendito sea¡
Amargo cáliz con placer agoto:
mi alma reposa al fin: nada desea.

Te amé, no te amo ya: piénsolo al menos:
¡nunca, si fuere error, la verdad mire!
Que tantos años de amarguras llenos
trague el olvido: el corazón respire.

Lo has destrozado sin piedad: mi orgullo
una vez y otra vez pisaste insano...
Mas nunca el labio exhalará un murmullo
para acusar tu proceder tirano.

De graves faltas vengador terrible,
dócil llenaste tu misión: ¿lo ignoras?
No era tuyo el poder que irresistible
postró ante ti mis fuerzas vencedoras.

Quísolo Dios y fue: ¡ gloria a su nombre!
Todo se terminó, recobro aliento:
¡Ángel de las venganzas!, ya eres hombre...
ni amor ni miedo al contemplarte siento.

Cayó tu cetro, se embotó tu espada...
Mas, ¡ay!, cuán triste libertad respiro...
Hice un mundo de ti, que hoy se anonada
y en honda y vasta soledad me miro.

¡Vive dichoso tú! Si en algún día
ves este adiós que te dirijo eterno,
sabe que aún tienes en el alma mía
generoso perdón, cariño tierno.

Esta composición pertenece a Gertrudis Gómez de Avellaneda, poetisa que, en cada composición, nos ofrece lugares comunes del movimiento romántico. Comparemos en clave intertextual el estilo y la temática de esta pieza con “Un suspiro” de de Rosalía de Castro. La introspección emocional, la necesidad de olvido, el miedo, la inseguridad,etc… son sentimientos que emergen de un fondo sentimental, caracterizado por la ternura más extrema y la sensibilidad que solo una mujer puede imprimir a este género de creación lírica.

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