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¿Contextualizamos?

    Venimos subrayando la importancia de comprender las constantes temáticas y estéticas de la literatura, el arte y el pensamiento del periodo con el objetivo de explicarlas en el análisis. En este sentido debemos saber preparar de la mejor manera posible conceptos y contenidos fundamentales en el desarrollo del tema y también del práctico.

      
    
    [...]
       El nombre de la ninfa es Galatea,
    y, aquí podría acabar, aquí se encierra
    cuanto bien se procura y se desea.
    
       Pero diré que, como se destierra
    la escura niebla con furioso viento,	
    y como con la paz cesa la guerra,
    
       así todo pesar y descontento
    se huye ante su vista y desaparece,
    y queda un solo alegre sentimiento.
    
       Y cuanto más alumbra y resplandece
    el claro sol que la noturna estrella,
    cuando montes y llanos esclarece,
    
       tanto la hermosura y gracia della
    excede cualquier gracia y hermosura
    de la que imaginar puedes más bella.
    
    [...]
       Así, con obra tan maravillosa,
    ha hecho sobre todas las pasadas	
    nuestra presente edad clara y famosa.
    
       ¡Oh, si así te pudiesen ser contadas
    sus facciones de mí como las tiene,
    Damón, en medio el alma figuradas,
    
       y el gesto cuya vista le sostiene,	
    o le sostuvo, del que ausente ahora,		
    morir por estos campos le conviene!	
    
       La hermosura de la bella Aurora	
    no se le iguala, aunque la compañía	
    traya consigo de Favonio y Flora.
    
       Y cuando Febo por la usada vía,
    esparciendo sus rayos encendidos,
    da nuevo resplandor al claro día,
    
       si acaso en aquel hora descogidos
    del blanco y sutil velo los cabellos
    al aire se le muestran esparcidos,
    
       temen sus rayos competir con ellos,
    y del vivo color de su semblante,	
    mucho más que les dan reciben dellos.
    
    

    La literatura renacentista y el idealismo neoplatónico

    Como habéis puesto de manifiesto en vuestras aportaciones, se trata de un fragmento de una Égloga de Hernando de Acuña compuesta hacia 1540. Ya dejamos en entradas pasadas algunas muestras textuales del corpus de este poeta, perteneciente a la escuela de Garcilaso . Nos preparan para la correcta contextualización alusiones caracterizadoras a la Dama Bien : los ojos, el tratamiento del tema mitológico, la variedad cromática, la importancia concedida a la «descriptio puellae», etc. son elementos que nos sitúan inequívocamente en el periodo del Renacimiento pleno. Destaca el tratamiento de la naturaleza y su fondo estético desde la perspectiva de una idealización que responde más a una estética (la neoplatónica) que a la realidad que en ella subyace. He aquí que bajo el resorte de las formas, mejoradas en su presencia, participan de los rasgos definitorios que ayudan a entender un fondo común estético.

    Según Juan Luis Alborg en su Historia de la literatura española, Edad Media y Renacimiento, Madrid, Gredos, 1982, la forma en la que se plasma el relieve literario en los textos de este periodo, responde a un procedimiento pictórico común entre los artistas del momento: la plasticidad del epíteto, la comunión con un mundo idealizado, la sensibilidad emocional y artística, etc.

    2 comentarios en «¿Contextualizamos?»

    1. Si nos fijamos en la forma exterior, observamos el uso del verso endecasílabo que se distribuye en tercetos encadenados con rima ABA, BCB, CDC, etc. Este hecho nos da pistas sobre el período, pero sigamos investigando.
      En el poema, se observa una exploración de los estados del espíritu que se manifiestan o se ponen de relieve mediante una conciencia sensible del mundo exterior, veamos algún ejemplo: «Y cuanto más alumbra y resplandece/ el claro sol que la noturna estrella/ cuando montes y llanos esclarece». La luz nos remite a la caracterización luminosa de la belleza de la mujer: «tanto la hermosura y gracia della/ excede cualquier gracia y hermosura».
      Esta composición nos remite a varias influencias, particularmente Virgilio, Petrarca. Por un lado, Virgilio representa el «germen» del género, que se refleja en su poesía bucólica, de esa obra nace el ambiente pastoril y la alabanza incondicional a la dama. Más adelante, Petrarca, como buen filólogo, rescata a los autores clásicos y los elevó como modelos para , posteriormente, dar forma a su «Cancionere». Si volvemos a la composición, observamos una clara influencia del autor italiano en las formas hiperbólicas usadas para describir la belleza de la dama: «La hermosura de la bella Aurora/ no se le iguala, aunque la compañía/ traya consigo de Favonio y Flora.»
      Sin duda, tanto por la forma como para la temática, se trata de una composición de corte petrarquista, típica de la segunda mitad del siglo XVI.

    2. Me parece que Lluís ha señalado con precisión las más importantes vetas temáticas y formales de la composición. En un intento de completar su exposición, voy a recoger la idea que ha apuntado en torno a la interrelación entre luminosidad, exploración del mundo sensible y belleza de la dama como objeto de la experiencia amorosa. A mi juicio, la primera parte de la composición sintetiza uno de los aspectos fundamentales de la filosofía neoplatónica esbozada por la Academia florentina. Según Marsilio Ficino, la materia, los elementos terrenos, ostentan una carga de belleza que no es sino el reflejo de la Divinidad por su categoría de elementos de la Creación, la obra más perfecta. Esta belleza desciende a los elementos en forma de haz luminoso que atraviesa los cielos («y cuanto más alumbra y resplandece el claro sol») y convierte el caos en equilibrio («como se destierra la escura niebla con furioso viento, y como con la paz cesa la guerra»). La belleza lleva al amor y la dama, como objeto amoroso, encarna tal belleza divina mejor que cualquier otro elemento («la hermosura y gracia della excede cualquier gracia y hermosura de la que imaginar puedes más bella»); el amante solo puede aspirar a disfrutar de tal belleza por medio de la mirada, sentido noble alejado del apetito carnal («todo pesar y descontento se huye ante su vista»), y tal contemplación de la amada desemboca en un intenso sentimiento amoroso que purifica el espíritu del yo lírico («queda solo un alegre sentimiento»).

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