Saltar al contenido

¿Cómo empezar a opositar desde cero?

    Iniciar la andadura de estudiar oposiciones es uno de los retos más ilusionantes y esperanzadores de nuestras vidas. Los que lo afrontamos hace años recordamos con nostalgia y cariño el momento en que decidimos dar un giro de 360º a nuestras vidas con una nueva andadura vital y profesional.

    Cercanos al comienzo del nuevo curso , queremos transmitir con este artículo algunas enseñanzas personales junto a las de opositores/as que hemos formado y de las que también hemos aprendido.

    En ocasiones recibimos consultas básicas de las oposiciones, relativas a las características del proceso, los requisitos de titulación académica, el tiempo que ha de dedicarse a la preparación, cuándo comenzar… Valga este post para aclarar las dudas de los que habéis decidido iniciar el camino para convertiros en docentes.

    Lo primero: conocer las características del proceso selectivo

    Antes de tomar una decisión definitiva, debéis conocer las características del sistema selectivo al Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria. El sistema de acceso tradicional consta de dos partes eliminatorias:

    PARTE A. Examen práctico y de desarrollo del tema.

    PARTE B. Defensa de la programación y de la unidad didáctica/situación de aprendizaje.

    La ponderación de las cuatro subpartes, es decir, práctico y temario, por un lado, y programación y unidad/situación de aprendizaje, por otro, viene siendo fijada por la comunidad autónoma convocante. En Madrid, por ejemplo, el práctico y la unidad ponderan un 70% del total de cada parte. En otras comunidades, ambas partes ponderan por igual.

    Debemos mencionar el cambio (¿puntual?) del sistema de acceso de estabilización de la vía 2 en 2023, que ha simplificado el proceso a la realización de una prueba única (tema+defensa de la unidad didáctica/situación de aprendizaje).

    Buena planificación del estudio

    Hay personas que necesitan más tiempo que otras para hacer las cosas, por cuanto una decisión basada en apreciaciones superficiales de las capacidades personales individuales puede llevar a error. Sumemos a esta ecuación otras variables como la base de conocimientos previos y las horas diarias disponibles para estudiar y trabajar. En una planificación a dos años, compaginando estudio y trabajo, 3 horas diarias de dedicación deberían ser suficientes. Regla que promediamos con todas las precauciones, pues habrá casos en los que esta magnitud se promedie al alza o a la baja.

    Algunas consultas que nos llegan al correo de la preparación están relacionadas con este aspecto. Son dudas del tipo: “¿Cuánto tiempo tendría que dedicar al estudio?”. Nosotros siempre decimos que es muy difícil contestar de manera exacta a este interrogante sin conocer la radiografía del aspirante: estilo cognitivo, capacidad de asimilación, velocidad en la adquisición de destrezas, absorción de nuevos saberes, etc. El tiempo, por tanto,  es una magnitud relativa que ha de calcularse en función de muchas variables. Sí podemos, como hemos dicho, aconsejar un tiempo promedio a nivel general. Hemos tenido a opositores/as que han obtenido calificaciones sobresalientes dedicando una media de 3 horas diarias con fines de semana incluidos.

    Opositar es un trabajo como otro

    En la década de los 50, el economista norteamericano Gary Becker (1930-2014) formuló una teoría del capital humano que relacionaba la inversión en formación con la expectativa de obtener un mayor salario.  

    A menudo no se concede suficiente importancia a la adquisición de una buena capacitación. Existe la idea equivocada de que cumplir con el requisito de posesión del título universitario de Licenciado/a es una condición necesaria y suficiente . Y, en efecto, es necesaria, pero no suficiente: la carrera procura la base de conocimientos que fecundarán una especialización posterior: sacar la carrera no es equiparable a superar las oposiciones. La implicación lógica es inmediata: si para lo primero invertimos tiempo y dinero, ¿por qué no para lo segundo? El error en el que se incurre en estos casos consiste en creer que con estudiar un puñado de temas y defender una unidad didáctica es suficiente. En el camino hacia la plaza, en muchos casos es necesario contar con un buen guía que os acompañe y ayude a lo largo del proceso formativo de especialización.

    El temario, una de las primeras tareas

    Estudiar un buen temario es una de las preocupaciones iniciales. Lo cierto es que la importancia que tiene realizar un buen ejercicio de desarrollo del tema debe comprenderse en términos relativos y en virtud de su integración en el proceso selectivo completo. El equilibrio en la correcta organización del estudio permitirá observar mejoras en todos los planos y obtener evidencias de progreso desde los primeros momentos.

    La correcta organización como uno de los principios de actuación

    Crear unas rutinas de estudio, temporalizar los objetivos, adquirir unos hábitos, ser constante y organizado/a…ayudarán a aprovechar al máximo los beneficios de un buen método formativo. Factores contrarios (falta de constancia, rupturas del hábito de trabajo, carencia de linealidad, incumplimiento del calendario de la ficha de seguimiento, etc.) amenazan la efectividad del método.

    Cumplir con los plazos establecidos es un precepto sustancial. Posponer o aplazar el trabajo de determinadas partes o bloques, como el de didáctica, es un error. Avanzar hasta el final con todas las partes nos permitirá afrontar todas las pruebas con garantías de éxito.

    ¿Cuándo hay que empezar a formarse?

    Para formarse adecuadamente hay que completar un proceso de adquisición, fijación y curación de técnicas y saberes.  Hay opositores/as que, sometiéndose a un proceso intensivo, lo consiguen en un año mientras que otros/as tardan más tiempo. La realidad nos dice que cuanto antes se inicia la andadura, mejores son los resultados en general. Los aprendizajes necesitan tiempo para madurar y solidificar, pero, una vez que lo hacen, afloran y se demuestran en las pruebas con total naturalidad y fluidez, pues están instalados en el “núcleo duro” de nuestro aparato cognitivo.

    ¿Qué hacer si llevas años desconectado/a del estudio y tu base de conocimientos previos se ha desvanecido?

    En estos casos recomendamos que os pongáis a estudiar lo antes posible. En realidad, los conocimientos no han desaparecido: están ahí, se reactivan y refrescan. Es algo parecido a lo que sucede con el aprendizaje de idiomas: cuando llevamos tiempo sin practicar una lengua, parece que la hemos olvidado, pero eso no es así. Es muy fácil refrescarla, recuperarla y activarla de nuevo.

    En especialidades ajenas a la Filología hemos comprobado que los conocimientos y destrezas en se adquieren con celeridad y rapidez. El acicate que supone tener que superar el proceso selectivo para poder ejercer como profesor/a impulsa a los aspirantes con este perfil a entregarse en cuerpo y alma al estudio para asegurar el trabajo, ya sea como funcionario/a de carrera, ya como profesores/as interinos/as.

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.