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¿Cómo afectan los avatares vitales a la planificación del estudio de las oposiciones?

    Los procesos selectivos avanzan a buen ritmo. En Andalucía ahora están desarrollando la parte de las defensas de las programaciones didácticas y la unidad. En las comunidades que han convocado la vía 2 de estabilización los llamamientos para las defensas comenzaron pocos días después del examen del tema. Esta semana pasada hemos conocido las calificaciones de la primera parte del proceso de estabilización de Madrid en el que hemos obtenido un satisfactorio porcentaje de aprobados/as tras la primera criba. A lo largo de esta semana y la siguiente vendrá la avalancha de resultados finales en muchas comunidades autónomas. Justo en el momento en el que escribimos este artículo, una opositora murciana nos comunica que ha obtenido un 9,93 en aquella comunidad. Desde aquí, Virginia, te enviamos nuestra inmensa enhorabuena y muchísima suerte en la defensa de tu programación didáctica y unidad esta tarde en Andalucía.

    Aspirantes que aprueban y otros/as que quedan fuera porque han vivido malas experiencias con alguna de las pruebas, no han tenido suerte en el tema o porque sus circunstancias personales y vitales les han impedido desarrollar unos buenos exámenes. En este artículo vamos a hablar de ellos/as, pues en estos momentos necesitan una inyección de ánimo y optimismo. Sin entrar en detalles, analizaremos algunos casos conocidos y que pueden considerarse verdaderos dechados de superación personal.

    La sombra de la enfermedad

    Siempre decimos que las enfermedades personales o las de los seres queridos son vivencias muy negativas, que anulan toda la capacidad de concentración en el estudio. Hemos conocido testimonios de compañeros/as que han tenido que lidiar contra esta experiencia tan negativa, sacando fuerzas de donde no las hay con la determinación de seguir luchando en aras de conseguir la plaza. Una limitación tan destacada menoscaba las energías necesarias para seguir una trayectoria intensa, regular y constante. Avanzar contra viento y marea, a pesar de estos avatares, tiene un mérito extraordinario y dice mucho de su gran valía y su magnífica fortaleza.

    Quedarse sin trabajo

    Ya dijimos que vivir en la interinidad docente es un ejercicio de alto riesgo. Significa que un día trabajas y, al día siguiente, no haces falta. En estos casos, la administración no tiene la obligación de contratarte, pues no hay necesidad de cobertura de servicio. Este año, sin ir más lejos, algunas compañeras interinas no han conseguido trabajar ni un solo día. Lejos de tomárselo como un impedimento, han buscado su lado positivo, dedicando todo el tiempo del que han dispuesto al trabajo y a la preparación.

    Las peores experiencias: hechos luctuosos

    Alabamos los casos en los que, a pesar del dolor que provoca la pérdida de un ser querido, habéis conseguido reponeros, evadiéndoos de vuestra inmensa tristeza mediante el estudio diario. Mantener la cabeza ocupada es siempre algo muy positivo. Plantearse una meta, un reto…son formas de recuperar la ilusión, migrando los pensamientos a un territorio optimista y esperanzador.

    En honor a la verdad, hemos vivido la doble tragedia de compañeros/as que han perdido a un padre o una madre y, además, para mayor desgracia, no han logrado concluir el proceso por no haber conseguido superar alguna de sus partes. Tal cadena de desgracias en personas que hemos conocido y por las que sentimos afecto nos inspira tristeza y un profundo pesar.

    Rupturas sentimentales

    La turbación y el desequilibrio emocional son dos elementos que causan verdaderos estragos anímicos y quiebran en pedazos la tranquilidad mental necesaria para trabajar y estudiar. En este extremo el fracaso personal se encuentra con otros sentimientos que anulan el sosiego necesario para encarar adecuadamente el horizonte de las pruebas.

    Oposiciones y vida: una lucha de titanes

    Hemos comentado en más de una ocasión que ambas dimensiones, en ocasiones, son discordantes y transitan por caminos separados. El estrés que provocan las pruebas va in crescendo. En los meses finales este estrés y los nervios provocan intranquilidad e insomnios y se convierten en un centro vivencial en el que alternan periodos de optimismo con otros de decaimiento y falta de energías. En ese momento es cuando se demuestra la auténtica fortaleza personal, intelectual y anímica. La confusión, la mezcla de conceptos, la sensación de no acordarse de nada, la percepción negativa de que no se superará el proceso, etc. son constantes que estrangulan el optimismo y la claridad y fijeza de ideas.  

    Empatía de los Tribunales de selección

    Desde aquí queremos ponderar la necesaria empatía por parte de los órganos de selección en un proceso selectivo que a veces olvida la dimensión humana de sus participantes. Los/las aspirantes no son  solo números en un listado de intervención. Detrás de cada uno de ellos hay una persona que vive, trabaja, lucha y sufre. Cuando se acercan los exámenes, se convierten en una olla a presión a punto de explotar: intensas emociones, nervios, taquicardias, ansiedad, derrumbes anímicos… irrumpen en los últimos momentos de las defensas. Las malas caras, el desinterés o la desgana son actitudes de los miembros del tribunal que impactan negativamente en los/las atribulados/as aspirantes. Pedimos consideración y empatía con las personas que, a pesar de sus malas experiencias vitales, siguen luchando por conseguir la plaza.

    Resistir hasta lograrlo

    Con este artículo hemos querido rendir un homenaje a los/las opositores/as que, a pesar de haber trabajado y luchado a lo largo de este año, os habéis quedado fuera del proceso por diferentes causas, algunas de ellas muy dramáticas. Es muy fácil sumarse a los triunfos, pero no tanto a los fracasos. Deciros que lo importante es que continuéis y sigáis intentándolo una y otra vez hasta conseguirlo. La experiencia nos demuestra que, mediante la constancia, el tesón y la persistencia, más pronto que tarde se consigue la plaza.

    Desde aquí, muchísimo ánimo, fuerza y suerte en el tramo final de las oposiciones.  

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