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Prepárate a fondo

    Arrancamos con una nueva semana de estudio con la entrada en el CURSO VII de marzo y la preparación de la primera clase semanal, programada para el día 10. Hasta entonces deberemos seguir preparando los niveles transversales e iniciar el trabajo de la literatura del curso , tal y conforme viene reflejado en la ficha de seguimiento del CURSO VII.

    Entretanto, os facilito un nuevo texto para desarrollar la labor de detectar en él las principales características de tipo temático, estético, formal y estrófico que nos ayudarán a situarlo inconfundiblemente en su periodo literario.

    Estudiamos la literatura a la que pertenece este texto en los niveles de 4º de ESO y 2º de Bachillerato. Debemos remitirnos, por tanto, a los currículos de dichos cursos para fundamentar nuestras propuestas y aplicaciones didácticas para el caso en el que nos presentaran un ejercicio de esta naturaleza en los exámenes de oposición.


    Dijo sus secretos el faisán de oro:
    en el gabinete mi blanco tesoro,
    de sus claras risas el divino coro.


    Las bellas figuras de los gobelinos,
    los cristales llenos de aromados vinos,
    las rosas francesas en los vasos chinos.


    (Las rosas francesas, porque fue allá en Francia
    donde en el retiro de la dulce estancia
    esas frescas rosas dieron su fragancia.)


    La cena esperaba. Quitadas las vendas,
    iban mil amores de flechas tremendas
    en aquella noche de Carnestolendas.


    La careta negra se quitó la niña,
    y tras el preludio de una alegre riña
    apuró mi boca vino de su viña.


    Vino de la viña de la boca loca,
    que hace arder el beso, que el mordisco invoca,
    ¡oh los blancos dientes de la loca boca!


    En su boca ardiente yo bebí los vinos,
    y, pinzas rosadas, sus dedos divinos,
    me dieron las fresas y los langostinos.


    Yo la vestimenta de Pierrot tenía,
    y aunque me alegraba y aunque me reía,
    moraba en mi alma la melancolía.


    La carnavalesca noche luminosa
    dio a mi triste espíritu la mujer hermosa,
    sus ojos de fuego, sus labios de rosa.


    Y en el gabinete del café galante
    ella se encontraba con su nuevo amante,
    peregrino pálido de un país distante.


    Llegaban los ecos de vagos cantares;
    y se despedían de sus azahares
    miles de purezas en los bulevares.


    Y cuando el champaña me cantó su canto,
    por una ventana vi que un negro manto
    de nube, de Febo cubría el encanto.


    Y dije a la amada de un día: -¿No viste
    de pronto ponerse la noche tan triste?
    ¿Acaso la Reina de luz ya no existe?

    Ella me miraba. Y el faisán cubierto
    De plumas de oro: -«¡Pierrot! ¡Ten por cierto
    que tu fiel amada, que la Luna ha muerto!»

    Encuadre lingüístico-literario

    A la hora de preparar el análisis de la contextualización literaria es importante comprender algunas referencias fundamentales de la historia de la literatura, que nos ayudarán a entender mejor este ejercicio. La localización de rasgos de tipo estético y temático es fundamental. Posteriormente debemos desarrollar un análisis que dé cuenta de nuestra capacidad de conexión de estos rasgos con nuestra cultura literaria.

    Rubén Darío tuvo una herencia cultural básicamente española. Esto era de recibo en los países más provincianos del continente. Campoamor, Bécquer y los clásicos españoles del Siglo de Oro le son tan familiares en sus primeros versos como el omnipresente Víctor Hugo y los griegos y latinos leídos en versiones peninsulares (A. Quintián [1974 ] ). Más tarde, residió en España, donde fue reconocido como gran poeta y mantuvo estrecha relación con poetas como Manuel Machado, Villaespesa, etc.

    Con ellos participó activamente en la elaboración del mito hispanoamericanista. Este mito se desarrolló en su versión hispánica de los movimientos de afirmación cultural que proliferaron a la fecha en varios países latinos. También para americanos como J. E. Rodó, C. O. Bunge o Rubén Darío los entusiasmos españoles de 1892 y aun de 1898 -año de la derrota- y 1900 -año del I Congreso Iberoamericano, en Madrid- suponían la conciencia de una identidad que reconocía como enemigo externo al «coloso del Norte». Representaba un oculto enemigo interno el anegamiento de la nacionalidad ante las oleadas emigrantes que afectaron desde 1880 la demografía continental.

    Contextualización literaria dentro de la obra

    Esta composición pertenece al momento de plenitud modernista de Rubén llega, Prosas profanas ( 1896 ). El título (quizá tomado de la Prose pour des Esseintes de Mallarmé, como Azul… fue calcado del emblemático «L’azur» del mismo poeta) , que juega con la significación medieval de «prosa» como «verso» y la corrección impuesta por un adjetivo «profanas». Invierte el sentido religioso de la «prosa» medieval. Rémy de Gourmont, bien conocido por Darío, había puesto de moda la literatura de la Edad Media latina.

    Fue la mejor proyección del universo lírico a un mundo en el que se dispone la belleza y perfección más absolutas. Rubén aspira a conseguir esta obra aparejando planteamientos que asimilan de la mejor manera la síntesis Romanticismo-modernismo incipiente. El libro surge, por añadidura, el mismo año que Los raros, retratos en prosa de un museo íntimo rubeniano. Este hecho patentiza su decidido entronque con la literatura decadentista internacional: Poe, Verlaine, Lautréamont, Rachilde, Ibsen, Eugenio de Castro…figuran entre sus significativos dioses tutelares (E. K. Mapes [ 1925 ]).

    No es, pues, extraño, que el nuevo poemario recoja un atractivo escaparate de todas las evasiones darianas. Ha sido inmediata panacea de sus seguidores, preparando lo mejor de las vanguardias posteriores. Algunos de los rasgos aquí presentes son: el ambiente rococó a la francesa, la mitología griega, lo medieval italiano y lo medieval español (que es, siempre, lo medievalizante prerrafaelita) (F. López Estrada [ 1971].

    Conspiración de belleza y fragilidad de un snobismo que, sin embargo, sostienen algo perfectamente serio. Una nostalgia de plenitud que, con alguna simplicidad, Pedro Salinas ha dispuesto la incidencia del neomisticismo del siglo modernista. Y he aquí que la alusión a la fantasía de un ambiente que desdibuja la realidad. El colorido, la disposición del elemento simbólico, el sensualismo, etc. son algunos de los rasgos que ilustran la pertenencia modernista del texto.

    Revisaremos algunas de las aplicaciones didácticas de dicho texto en la clase semanal, relacionando la localización literaria con el trabajo de didáctica.

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