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Métodos para la realización del comentario literario (II). Las aportaciones de M. Bajtin

    En una entrada anterior ofrecimos unas pinceladas sobre la aproximación al fenómeno literario de la escuela formalista y sus implicaciones en la génesis y fundamentación del comentario de textos literarios. Según José Domínguez Caparrós (Teorías literarias del siglo XX, Editorial Universitaria Ramón Areces, 2011) el estudio de la teoría formalista debe completarse con el estudio de los autores posteriores, entre los que se encuentra M.M. Bajtin (1895-1975).

    Rescatamos aquí algunas de sus aportaciones y su importancia dentro de las técnicas, herramientas y paradigmas de análisis literario.

    Contextualización mínima

    La ideología de M.M. Bajtin se explica en relación a los puntos que la separan del formalismo. Esta se sitúa entre el formalismo ruso y la denominada Escuela de Tartu y posee un marcado carácter sociológico. A la difusión del pensamiento de Bajtin en Occidente han contribuido representantes del formalismo francés como Julia Kristeva y Tzvetan Todorov.

    La polifonía textual y género narrativo

    Es este uno de los aspectos que a nosotros más nos interesan en el comentario literario. En la novela y, por ende, la secuencia narrativa , texto o discurso narrativo, emerge una polifonía de voces. La narración, y su principal manifestación, la novela, considerada como un todo, es un fenómeno pluriestilístico, plurilingüístico y plurivocal. Encontraremos en ella unidades estilísticas heterogéneas en diferentes planos lingüísticos sometidos a determinadas reglas de estilo. Estas variantes se pueden sistematizar:

    • Narración directa literaria, en variantes con distinta forma.
    • Estilización de la narración oral tradicional o el relato directo.
    • Caracterización de diferentes unidades de narración escrita, semiliteraria y corriente, tales como las cartas, los diarios íntimos, el relato personal, etc.
    • Diversidad de formas literarias alejadas del arte  y del discurso de autor, tales como escritosmorales, filosóficos, digresiones eruditas, declamaciones retóricas, descripciones etnográficas, recensiones y cosas por el estilo.
    • Los discursos de los personajes, estilísticamente individualizados. Las unidades estilísticas heterogéneas se amalgaman en un todo y forman dentro de la novela  forman un sistema literario armonioso que se somete a la unidad superior del conjunto novelesco.

    Algunos críticos como Michael Eskin (2000) han examinado con posterioridad el pensamiento de Bajtin sobre el género lírico, llevándolo al campo de la teoría dialógica y como forma de polifonía, así concebido en su análisis de la novela de Dostoievski.

    Esta caracterización nos resulta útil por su singularidad a la hora de identificar y clasificar diferentes formas narrativas y analizar sus rasgos genéricos, de acuerdo con las premisas del pensamiento bajtiniano.

    La principal limitación del programa de Bajtin se encuentra en que sus hallazgos científicos se centran más en el campo de la secuencia narrativa por encima de cualquier otra consideración sobre el resto de géneros.

    Dialogismo e Intertextualidad

    Es este otro concepto fundamental que nos interesa comentar en el análisis de textos literarios. El conjunto de enunciados literarios define la actividad verbal de la comunidad, caracterizada por su diversidad o heterología.

    Kristeva y Todorov definen la relación e interconexión de estos enunciados como intertextualidad, concepto que, por cierto, se ha planteado como cuestión independiente en algún examen práctico de oposiciones. Estos autores definen el término que Bajtin enuncia como dialogismo.

    Son muy caracterizadoras las palabras de Bajtin a propósito del fenómeno dialógico:

    “La orientación dialógica es, por supuesto, un fenómeno característico de todo discurso. Es la dirección natural de todo discurso vivo. El discurso encuentra el discurso de otro en todos los caminos que llevan hacia su objeto, y no puede dejar de entrar en interacción viva e intensa con él. Solo el Adán mítico, abordando con el primer discurso un mundo virgen y aún no nombrado, el solitario Adán, podía verdaderamente evitar de manera absoluta esta reorientación mutua en relación al discurso de otro, que se produce en el camino hacia su objeto».

    Es evidente que el dialogismo se da, por antonomasia, en el género narrativo. En él podemos observar un conglomerado, un sistema dialógico de imágenes y lenguas de variado estilo.

    Los textos literarios, por tanto, se comunican e interpenetran a lo largo de la serie literaria. Es importante, por tanto, que sepamos interpretar dicho diálogo desde el conocimiento literario. Para ello hay que leer mucha literatura, potenciar la capacidad de interrelación y acrecer la competencia literaria en todas sus direcciones. Volvemos a decirlo: concebimos la serie literaria como una continuidad emergente de viejos temas, vestidos con los ropajes de las nuevas estéticas imperantes en los distintos momentos históricos. Verdaderas revoluciones lingüísticas, filológicas y estéticas generan variaciones temáticas que encuentran seguridad, madurez, fijación y continuidad en periodos posteriores. De ahí la importancia de analizar los textos a la luz del contexto filológico (ideológico, cultural, estético…) del periodo al que pertenece.

    Un pequeño reto: un breve ejercicio de análisis

    Y para terminar, si os interesa este tema y queréis profundizar en él, os proponemos un pequeño ejercicio. Dentro del comentario literario, ¿seríais capaces de explicar los conceptos de género, polifonía, dialogismo e intertextualidad y aplicarlos al texto en cuestión?

    Se miraban en torno circunspectos, recelosos del agua ennegrecida. Llegaba el ruido de la gente cercana y la música.

    — No está nada fría, ¿verdad?

    — Está la mar de apetitosa.

    Daba un poco de luna en lo alto de los árboles y llegaba de abajo el sosegado palabreo de las voces ocultas en lo negro del soto anochecido. Música limpia, de cristal, sonaba un poco más abajo, al ras del agua inmóvil del embalse. Sobre el espejo negro lucían ráfagas rasantes de luna y de bombillas. Aquí en lo oscuro, sentían correr el río por la piel de sus cuerpos, como un fluido y enorme y silencioso animal acariciante. Estaban sumergidos hasta el tórax en su lisa carrera. Paulina se había cogido a la cintura de su novio.

    — ¡Qué gusto de sentir el agua, cómo te pasa por el cuerpo!

    — ¿Lo ves? No querías bañarte.

    — Me está sabiendo más rico que el de esta mañana. Sebas se estremeció.

    — Sí, pero ahora ya no es como antes, que te estabas todo el rato que querías. Ahora en seguida se queda uno frío y empieza a hacer tachuelas.

    Miró Paulina detrás de Sebastián: río arriba, la sombra del puente, los grandes arcos en tinieblas; ya una raya de luna revelaba el pretil y los ladrillos. Sebas estaba vuelto en el otro sentido. Sonaba la compuerta, aguas abajo, junto a las luces de los merenderos.

    Paulina se volvió.

    — Lucita. ¿Qué haces tú sola por ahí? Ven acá con nosotros. ¡Lucí!

    — Si está ahí, ¿no la ves ahí delante? ¡Lucita! Calló en un sobresalto repentino.

    — ¡¡Lucita…!!

    Se oía un débil debatirse en el agua, diez, quince metros más allá, y un hipo angosto, como un grito estrangulado, en medio de un jadeo sofocado en borbollas.

    — ¡Se ahoga…! ¡¡Lucita se ahoga!! ¡¡ Sebastián!! ¡¡Grita, grita…!!

    Sebas quiso avanzar, pero las uñas de Paulina se clavaban en sus carnes, sujetándolo.

    — ¡Tú, no!, ¡tú no, Sebastián! — le decía sordamente — ; ¡tú, no; tú, no; tú, no…!

    Resonaron los gritos de ambos, pidiendo socorro, una y otra vez, horadantes, acrecentados por el eco del agua. Se aglomeraban sombras en la orilla, con un revuelo de alarma y vocerío. Ahí cerca, el pequeño remolino de opacas convulsiones, de rotos sonidos laríngeos, se iba alejando lentamente hacia el embalse. Luego sonaron zambullidas; algunas voces preguntaban: «¿Por dónde, por dónde?» Ya se oían las brazadas de tres o cuatro nadadores, y palabras en el agua: «¡Vamos juntos, tú, Rafael, es peligroso acercarse uno solo!» Resonaban muy claras las voces en el río. «¡Por aquí! ¡más arriba!», les indicaba Sebastián. Llegó la voz de Tito desde la ribera:

    — ¡Sebastián! ¡Sebastián!

    Había entrado en el agua y venía saltando hacia ellos. Sebas se había desasido de Paulina y ya nadaba al encuentro de los otros. Le gritaba Paulina: «¡Ten cuidado! ¡Ten cuidado, por Dios!»; se cogía la mandíbula con ambas manos. Todos estaban perplejos, en el agua, nadando de acá para allá, mirando a todas partes sobre la negra superficie, «¿Dónde está?, ¿no lo veis?, ¿lo veis vosotros?» Tito llegó hasta Paulina y ella se le abrazaba fuertemente.

    — ¡Se ahoga Luci! — le dijo.

    Él sentía el temblor de Paulina contra todo su cuerpo; miró hacia los nadadores desconcertados que exploraban el río en todas direcciones; «No la encuentran…», se veían sus bultos desplazarse a flor de agua. La luna iluminaba el gentío alineado a lo largo de la orilla. «¿No dais con él?»; «Por aquí estaba la última vez que la vimos», era la voz de Sebastián. «¿Es una chica?»; «Sí». Estaban ya muy lejos, en la parte de la presa, y se distinguían las cabezas sobre el agua, cinco o seis, a la luz de la luna rasante y el reflejo de bombillas que venía del lado de la música. «¡Llévame a tierra, Tito; tengo un miedo terrible; llévame!», se erguía encaramándose hacia Tito, como queriendo despegarse del agua; tiritaba. Se vio el brazo y el hombro de uno de los nadadores blanquear un momento, allá abajo, en la mancha de luz. Tito y Paulina se encaminaron hacia la ribera, venciendo con trabajo la resistencia de las aguas. «¡Aquí! ¡Aquí!», gritó una voz junto a la presa, «¡Aquí está!» Había sentido el cuerpo, topándolo con el brazo, casi a flor de agua.

    Rafael Sánchez Ferlosio, El Jarama (1956)
    Bajtin y la literatura

    Bibliografía básica de Bajtin


    BAJTIN, Mijail M. (1963): Problemas de la poética de Dostoiesvki, trad. de Tatiana Bubnova. México, FCE, 1986.

    – (1965): La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. El contexto de Franqois Rabelais, trad. de Julio Forcat y César Conroy, Barcelona, Barral, 1974. (Reedición en Madrid, Alianza Editorial, 1987).

    – (1975): Esthétique et théorie du roman, traduit du russe par Daría Olivier, París, Gallimard, 1978 [Teoría y estética de la novela, trad. Helena S. Kriukova y Vicente Cazcarra, Madrid, Taurus, 1989].

    – (1979): Esthétique de la création verbale, traduit du russe par Alfreda Aucouturier, preface de Tzvetan Todorov, París, Gallimard, 1984. [Estética de la creación verbal, trad. de Tatiana Bubnova, México, Siglo XXI, 1982].

    BAJTIN, Mijail (Pavel N. Medvedev) (1928): El método formal en los estudios literarios. Introducción crítica a una poética sociológica, trad. de Tatiana Bubnova, Madrid, Alianza Editorial, 1994.

    Pautas para el comentario literario en los planes de trabajo semanales

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