¿Por qué hay que apostar por el comentario filológico?

En la parte práctica de las oposiciones de Lengua castellana y Literatura es muy importante considerar el valor de escoger este tipo de análisis por varias razones.

La primera y fundamental es que el dominio del análisis filológico ofrecerá indicios fundados de especialización y capacitación en las áreas de la fonética histórica, la fonología diacrónica y la morfosintaxis histórica. Estas áreas y parcelas de conocimiento se dominan y comprenden tras mucho tiempo de estudio y dedicación. Yo lo tuve claro desde un primer momento: en la Licenciatura escogí todas las asignaturas del perfil de la filología y de la historia de la lengua: historia de la lengua, fonética histórica, morfosintaxis histórica y lenguas románicas, asignatura esta última en la que estudiábamos las características, analogías y diferencias de las lenguas románicas y las comparábamos, ejercicio verdaderamente apasionante.

Si realmente amamos nuestra lengua, como lo hacemos, tendremos que ser capaces de sumergirnos y profundizar en la explicación lingüística de sus orígenes. Fenómenos tan apasionantes como la YOD nominal y verbal, las inflexiones vocálicas, la evolución del sistema consonántico y sus grupos, la variación de las categorías nominales y verbales a través de los paradigmas, el vocalismo radical verbal, formación de las irregularidades verbales,etc… son elementos que conforman la apasionante esfera no solo de la Filología sino también de la explicación gramatical y lingüística desde una perspectiva orgánica e interna a la propia lengua.

Ya sabemos que la tradición filológica en España debe mucho a los estudios del maestro gallego-asturiano, don Ramón Menéndez Pidal. No obstante, ya desde el Appendix Probi y los primeros gramáticos latinos encontramos una preocupación por los fenómenos que explican la evolución y el cambio lingüísticos. Mucho debemos en la modernidad a los estudios de pioneros como Friedrich Diez o romanistas como Straka o Meyer Lübke.

En las pautas de enfoque del práctico y la realización de simulacros ya sabéis que incido mucho en la necesidad de llevar muy bien preparado este nivel. Sobre todo aquellos que os presentáis por Andalucía o Madrid. En estas comunidades siempre se presenta un comentario lingüístico-filológico.

Alguno de vosotros me ha planteado en alguna ocasión la cuestión de si es necesario llevar preparada la morfosintaxis histórica. Me han resultado curiosas afirmaciones del estilo: “es que mi anterior preparador me dijo que no era necesario conocer la morfosintaxis histórica en el comentario filológico. Basta con conocer la fonética histórica”. Esta afirmación delata un conocimiento bastante estrecho de la ciencia filológica. Si fuera mi caso, no estaría nada tranquilo con esa explicación. Existen multitud de fenómenos que no se explican con el conocimiento exclusivo de la fonética histórica. Es necesario contemplar el concurso de la morfología y de la sintaxis en fenómenos morfofónicos o fonotácticos. Además, es preciso realizar el comentario lingüístico-filológico en todos los niveles: desde el sistema vocálico hasta el nivel léxico.

Otro de los errores comunes es el que pasa por estudiar cuatro cuadros de Ariza y fundamentar en ellos una citación somera de los fenómenos. Este método descriptivo, basado en la observación superficial del fenómeno: “aquí hay apócope”, “abunda la conjunción e” …es el que podría realizar un alumno mío de primero de Bachillerato. Parte de la observación directa del fenómeno y no va mucho más allá en su explicación. Convendremos en que, para esta labor, no es preciso profundizar mucho en el estudio de la Historia de la lengua o la filología.

Hemos de profundizar en la explicación lingüística del fenómeno e irnos a la raíz del mismo: las causas que lo originan y su evolución, labor tan importante de cara a la fechación del texto en periodización corta. Explicaciones tan opuestas como las de Menéndez Pidal o Penny, que abogan por una explicación del cambio lingüístico basado en leyes internas (como la ley fonética regular) a la propia lengua,y no tanto filológicas, nos vienen como anillo al dedo para comparar y establecer las diferentes teorías que concurren en la explicación del mismo fenómeno.

Ya os he comentado más de una vez que el hecho de llevar preparada la Historia de la lengua de Lapesa o el manualito de Ariza no es suficiente para consolidar este nivel. Debemos demostrarle al tribunal un conocimiento profundo y solvente. Un opositor de Andalucía desarrolló de manera impecable el ejercicio del comentario filológico. El segundo ejercicio no le salió tan bien. A pesar de esto, aprobó la oposición. Un comentario filológico profundo, científico y exhaustivo nos proporcionará una de las claves del éxito en la oposición.

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