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Conceptismo, analogía, correspondencia y semejanzas en “Las Agudezas”

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    Introducción: la agudeza, signo distintivo del Barroco literario

    En este artículo realizamos una cala en el concepto de “agudeza “ por parte de dos sacerdotes, que sobre ella escribieron en distintas épocas y desde diferentes ópticas. Si tuviésemos que sintetizar todo el periodo barroco en un solo concepto, en su vertiente literaria, cultural, filosófica y retórica, este sería el de agudeza. Gracián, en su Agudeza y Arte de Ingenio,  trata de convertir el ingenio en ciencia y método, elevando el arte de pensar agudamente —hasta entonces considerado mera ocurrencia o talento natural— a una disciplina racional y estética. Pretende así enseñar cómo se concibe, estructura y perfecciona el concepto ingenioso, base de la literatura, la oratoria y la prudencia del siglo XVII.

    Su propósito es, por tanto, normar la creatividad, estableciendo reglas para que el ingenio sea no solo brillante, sino también verdadero, moral y útil. Es una defensa del pensamiento elaborado frente a la superficialidad del adorno verbal.

    Visión barroca de la literatura y el arte en la "Agudeza y Arte de Ingenio"

    Agudeza y Arte de Ingenio expresa la visión barroca del conocimiento y del arte: el mundo es complejo, contradictorio y lleno de sutilezas, y solo el ingenio puede descubrir su orden oculto. La agudeza, entendida como correspondencia entre ideas, proporción o contraste, refleja la búsqueda de armonía entre razón y belleza, entre lo humano y lo divino. En el fondo, Gracián presenta una teoría integral de la inteligencia: pensar bien es un modo de vivir bien. La agudeza es camino de perfección intelectual y moral, espejo del entendimiento como imagen de Dios.

    Arte de ingenio es una poética del pensamiento, una filosofía del ingenio y una moral del discurso. Su sentido último es mostrar que el verdadero ingenio no es el artificio vacío, sino sabiduría expresada con belleza.

    Se trata de un concepto que nos ayudará a entender el universo filosófico del periodo Barroco, tan señero y relevante en la parte práctica de las Oposiciones de Lengua.

    "Agudezas del párroco Arlotto" (h. 1500)

    [Le facezie del Pievano Arlotto] . Es una de las obras más amenas de la literatura italiana y merecidamente conocida en un amplio círculo de lectores, Arlotto Mainardi (1396-1484), párroco de San Crescio en Macinoli, recogió, durante su vida o, a lo menos, inmediatamente después de su muerte, sus cuentos, agudezas, burlas y amenidades.

    La más antigua colección impresa se publicó en Florencia, hacía 1500, y muy pronto las agudezas fueron unidas a las de Gonnella y Barlacchia. Ejemplar por su texto y sus anotaciones es la edición cuidada por Guseppe Baccini en 1884. En la colección, escrita en forma viva y popular, sobresalen, entre respuestas y hechos singulares, una calma y una probidad que dibujan el carácter de un hombre experto y, bajo aparente ingenuidad, observador agudo.

    El párroco Arlotto juzga con exactitud y serenidad la vida humana y sus hipocresías, y moraliza sus complicaciones acerca de los defectos y los vicios de los hombres. A una bella que por dos ducados la habría contentado, Arlotto responde que por tal precio no quiere comprar remordimiento; al pobre obrero que un domingo pregunta qué día es, si tiene pan en su casa y, al saber que no lo tiene, le incita a trabajar porque para él no hay fiesta obligatoria.

    Es famosa la familiaridad de este párroco con San Antonio, obispo de Florencia. Este personaje se cita en la obra muy a menudo, dando la razón a Arlotto hasta cuando sus enemigos intentan perjudicarle por sus costumbres. Son interesantes algunos de sus aforismos: “¿Qué es más puntiagudo que un cuchillo y una aguja? La lengua del hombre”. “¿La ley? Es una tela de araña”. “¿La cosa más fiel? La tierra”. “¿De dónde eres? Del mundo”, y otros semejantes.

    La agudeza de una moral vitalista

    Es evidente, sin embargo, que gran parte de la sabiduría juguetona del párroco está tomada de la tradición toscana y a menudo también directamente de moralistas y filósofos griegos y latinos, que se habían convertido en patrimonio de una común cultura didáctica.

    Pero en torno a la variada figura de este religioso, que anda por tabernas y encrucijadas, diciendo lo que piensa entre toda clase de personas, se forma una leyenda que vivifica su figura y la hace típica.

    Por lo demás, como nota fundamental de sus varias observaciones sobre la vida y la sociedad, se encuentran en estas agudezas, como en Bertoldo, Bertoldino y Cacasenno, la apología del campesino defensor del buen sentido, continuamente elogiado en “los cuentecillos y en las bromas de este párroco” por su sabiduría popular que siempre tiene su reivindicador en el tiempo. Una revista titulada «Il pievano Arlotto» ( «El párroco Arlotto») se publicó entre los años 1588 y 1860, e hizo todavía más cómica la referencia al antiguo personaje. Precisamente, en este acercamiento filosófico y moral, localizamos claras intertextualidades con Agudeza y Arte de Ingenio (1642).

    "Agudeza y Arte de Ingenio" (1642)

    Es un tratado de retórica del jesuita español Baltasar Gracián y Morales (1601-1658), publicado en versión definitiva y muy ampliada en 1648, pero aparecido ya en 1642 con el título de Arte de ingenio, tratado de la agudeza. Es el código del intelectualismo literario, puesto que la agudeza, tal como la concibe Gracián, es un resplandor de la inteligencia – el ingenio natural -, que entrevé, como bajo una luz, semejanzas y diferencias, oposiciones y correspondencias de ideas, instituyendo relaciones de analogía entre cosas lejanas. El espíritu se sirve entonces de conceptos unívocos, propios para algo determinado, y los transfiere a otros sujetos, donde designan una similitud de relaciones que concuerdan con ellos pero analógicamente, bajo un significado impropio, metafórico o proporcional.

    Partes de "Agudeza y Arte de Ingenio"

    Agudeza y Arte de Ingenio,  cuyo contenido es difícil sintetizar, es una poética de la analogía: un continuo ejemplo de conceptos unívocos que han sido transferidos a nuevas significaciones, por haberlos aplicado analógicamente a cosas diversas con las que concuerdan intrínseca y formalmente.

    De las dos partes en que es divide la obra, la primera, de cincuenta discursos, desarrolla el tema de la “agudeza sencilla”: las figuras de la palabra, la metáfora, la metonimia la paranomasia, la anáfora, etc.; todas ellas formas estilísticas que entran en la órbita de la analogía metafórica.

    La segunda parte de Agudeza y Arte de Ingenio consta de trece discursos y trata de la “agudeza compuesta”, la que recibe el nombre de metáfora continuada; creación armónica de analogías múltiples que encuentran en la alegoría su más completa expresión. Todas estas formas, distintas entre sí hasta la exageración, están comentadas por Gracián mediante una larga lista de citas extraídas de los poetas latinos y españoles, italianos y portugueses. Demuestran que el “conceptismo”, en el sentido particular en que lo entendía Gracián, es una forma estilística propia del ingenio humano en su constante espiritualización del lenguaje.

    El error estético empieza cuando se pierde el senti­do de la palabra concreta y uno se detiene en lo que se encuentra más allá de toda intuición fantástica de lo  sensible y de lo particular.

    Sintetizamos, a continuación, el contenido de los diez primeros discursos de Agudeza y Arte de Ingenio.

    Discurso I – Panegírico al arte y al objeto

    Gracián exalta aquí la agudeza como alimento del alma y perfección del entendimiento. Critica la falta de método en los antiguos y propone sistematizar la invención del ingenio. La agudeza es “pasto del espíritu”, arte superior que da vida a las obras. Plantea la necesidad de reglas que guíen la sutileza mental (“son los conceptos hijos más de la mente que del artificio…»).

    Discurso II – Esencia de la agudeza ilustrada

    Este II discurso de Agudeza y Arte de Ingenio define la agudeza como una concordancia ingeniosa entre los extremos cognoscibles. Es la forma más elevada del artificio del entendimiento, análoga a la belleza o la armonía en los sentidos. El concepto es su acto principal y su perfección reside en la proporción intelectual. La agudeza combina verdad y hermosura, razón y arte.

    [Lo que es para los ojos la hermosura y para los oídos la consonancia, esso es para el entendimiento el conceto […] Por esta conformidad o simpatía entre concepto y la potencia en alguna otra perfección se funda, causa radical de conformarse la agudeza y diformarse su contraria.]

    [Toda potencia intencional del alma goza de algún artificio en su objecto ; la proporción entre las partes del visible es hermosura ; entre los sonidos, consonancia ; que hasta el vulgar gusto halla convinación entre lo picante y suave, entre lo dulce y lo agrio.]

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    Discurso III – Variedad de la agudeza

    Aquí expone que la uniformidad limita y la variedad engrandece el ingenio. Clasifica la agudeza en pura y mixta, de artificio menor o mayor, y distingue cuatro raíces: correlación, ponderación, raciocinio e invención. Cada tipo responde a una forma distinta de sutileza. La diversidad de conceptos es la fuente de la belleza intelectual.

    [La uniformidad limita, la variedad dilata, y tanto es más sublime quanto más nobles entidades multiplica. No brillan tantos astros en el firmamento, campean flores en el prado, quantas se alternan sutilezas y conceptos en una fecunda inteligencia (…) Buélvese a dividir la agudeza incomplexa en sus dos géneros y modos y redúcese a quatro raízes y como fuentes. La primera es de correlación y convivencia de un sujeto con otro y aquí entran las proporciones, improporciones, semejanzas, paridades, alusiones, etc. La segunda es de ponderación juiziosa sutil, y a ésta se reducen Ios desempeños, crysis, paradoxas, encarecimientos, etc. La tercera es de raciocinación, y a ésta pertenecen los reparos, misterios, ilaciones, pruebas…La quarta es de invención, y comprehende las ficciones, estratagemas, invenciones raras en acción y dicho..]

    Discurso IV – De los conceptos de correspondencia y proporción

    Analiza la agudeza basada en la armonía entre dos extremos. La correspondencia puede darse entre causas, efectos o circunstancias, y su perfección depende de lo recóndito del vínculo. Ejemplifica con poetas y santos para mostrar la proporción entre lo humano y lo divino. La proporción intelectual es modelo de equilibrio y elegancia.

    [Quando esta correspondencia está recóndita, y que es menester discurrir para hallarla, es más ingeniosa. Como esta de don Luis de Góngora :

    Extremo de las hermosas

    y extremo de las crueles,

    hija al fin de sus arenas,

    engendradoras de sierpes.

    Este modo de concepto se llama proporcional, porque en él se atiende a la correspondencia que hazen los extremos cognoscibles entre sí.]

    Discurso V – De la agudeza de improporción y disonancia

    Trata de la agudeza opuesta a la anterior, fundada en la contraposición. La disonancia y la contradicción despiertan admiración al unir lo incompatible con ingenio. Lo feo, lo contrario o lo absurdo, al armonizarse, generan belleza conceptual. Gracián eleva el contraste a fuente de sutileza y verdad estética.

    Discurso VI – De los conceptos de misterio

    El misterio surge de una verdad escondida cuya explicación satisface la curiosidad. Consiste en dar una razón sutil a una dificultad aparente, revelando sentido en lo insólito. Lo extraordinario o contingente es materia del arte y del ingenio. Gracián celebra el placer intelectual de descubrir lo oculto bajo lo divino o lo natural.

    Examinó ingenioso Ovidio el sacrificio del sol, que era un ligero caballo, y satisfizo sentencioso:

    Nec celeri fieret victima tarda Deo.

    Tal vez no se pondera de propósito la dificultad, sino que se apunta; que si el concepto es valiente, bien se dexa conocer. Assí dixo don Luis de Góngora:

    Pero no son tan piadosos,

    aunque sí lo son, pues vemos

    que visten rayos de luto

    por quantas almas han muerto.

    Aunque no se requiere que aya contradicción o repugnancia entre los extremos, que eso pertenece al concepto del reparo, pero sí que aya algún fundamento sobre que fundar el misterio; porque levantarle donde no le ay es un elado desaire y da en vacío la ponderación (…)].

    Discurso VII – De la agudeza de reparo

    El reparo es el acto más alto del ingenio: conciliar contradicciones con sutileza. El arte consiste en resolver oposiciones aparentes mediante una razón ingeniosa. Se opone al misterio porque aquí hay verdadera contrariedad. La inteligencia triunfa al convertir la paradoja en armonía racional.

    [Es el reparo el acto máximo de ingenio: por lo menos el que le cuesta más; duplica en arte al misterio, pues allí perdona la inconsciencia y aquí se aprieta hasta la contradicción. Si toda dificultad haze punta al ingenio, cuanta más la que incluye repugnancia. Unir a fuerça de discurso dos contradictorios extremos, extremo arguye de sutileza.

    Consiste, pues, el reparo en levantar oposición entre el sujeto y alguno de sus adjuntos, que es rigurosamente dificultar].

    Discurso VIII – De los conceptos sobre semejanza

    La semejanza es fuente inagotable de agudezas: comparaciones, alegorías, metáforas y símiles. Sólo las fundadas en circunstancias especiales son verdaderamente conceptuosas. Gracián distingue entre las semejanzas muertas y las vivas, que encierran doble artificio. La analogía ingeniosa une lo distante y multiplica el sentido.

    [La semejança es origen de una inmensidad conceptuosa. Tercer principio de sutileza, mas sin límites, porque della manan las metamorfosis, allegorías, símiles, disímiles, comparaciones, disparidades, apodos, transmutaciones, y otras innumerables diferencias de agudeza (…)

    Qualquiera contingencia especial da pie con artificiosa sutileza para la semejança. Cantó don Luis de Góngora al nazer el Sol de los serafines:

    Nace el Niño y velo a velo

    dexa en cabello a su Madre ;

    que esto de dorar las cumbres

    es muy del sol quanto sale. ]

    Discurso IX – De las semejanzas que se fundan en misterio o reparo

    La semejanza puede resolver misterios o reforzar reparos cuando revela vínculos ocultos. Une lo visible con lo invisible, lo humano con lo divino, y da salida al enigma. Gracián muestra cómo el ingenio aclara lo incomprensible mediante imágenes. La comparación deviene instrumento supremo del entendimiento sutil.

    [Suele ser ingeniosa solución de las ponderaciones misteriosas la semejança y dáseles salida por ella con mucho artificio. Ponderó Plinio, en su Panegeri, que los motines y alteraciones del pueblo romano, que precedieron al pacífico imperio de Traxano, avían sido como la tempestad del cielo y borrasca del mar, que asseguran después la serenidad y bonança (…)].

    Discurso X – De las agudezas por disimilitud

    Explica cómo la contraposición entre cosas desemejantes puede producir ingenio. El arte consiste en hallar correspondencia donde parece imposible. El contraste revela nuevas verdades al mostrar similitud dentro de la diferencia. Es una agudeza y una clase de ingenio que transforman la oposición en concordia.

    [La más ingeniosa de las semejanças es la que se funda en alguna agradable proporción y consonancia de los extremos. El Jurado de Córdova, aquel que juró de agudo, diziendo del apellido de una dama, tan honesta cuan hermosa, que era áspero y nada conforme a su belleza, porque se llamaba D. N. de Espinar, acudió con su estremada promptitud :

    Antes es nombre propio de hermosa, pues hasta el Espinar tiene de rosa.

    Por el contrario, se funda con agradable primor en una improporción. Grandemente dixo el Conde de Villamediana:

    Es la muger un mar todo fortuna,

    una mudable vela a todo viento,

    es cometa de fácil movimiento,

    sol en el rostro y en el alma luna.

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