|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Tabla de Contenidos
ToggleSignificado del mito de Adonis
El mito de Adonis tiene origen sirio, como demuestran tanto su nombre (en fenicio Adón significa «señor», relacionado con el término hebreo del Antiguo Testamento “Adonai”, «mi señor».
En el mito griego, Adonis aparece como el fruto de una unión incestuosa entre Tías, rey de Siria y Mirra, hija del monarca. Afrodita, considerándose ofendida por la joven, le habría inspirado un loco deseo por su padre que Mirra consiguió satisfacer recurriendo a una treta. Cuando Tías comprendió que había yacido con su hija, quiso matarla y Mirra tuvo que huir. Después de vagar desconsolada durante mucho tiempo, los dioses se apiadaron de ella y la metamorfosearon en el árbol de la mirra, cuyas ramas destilan unas gotas aromáticas: las lágrimas de la muchacha.
Algún tiempo después de operarse la metamorfosis, la corteza del árbol se abrió, dando a luz un hermoso niño, Adonis, que creció hasta convertirse en un joven de deslumbrante y singular belleza. De él se enamoró apasionadamente Afrodita, que le seguía dondequiera que iba y lo convirtió en su amante. Un día en que Adonis cazaba lo atacó un jabalí y murió a consecuencia de las heridas. La diosa, abrumada por el dolor, hizo nacer de su sangre la roja anémona.
Este paso anual del sombrío reino de los muertos al mundo risueño y florido de la diosa del amor fue fácilmente interpretado como una imagen de la vida de la naturaleza, un símbolo del ciclo de la vegetación. El mito de Adonis constituye uno de los grandes mitos de muerte y resurrección de la Antigüedad.
Durante las fiestas de Adonis, celebradas en Atenas en pleno verano, las mujeres disponían unos pequeños recipientes con semillas, que regadas con agua tibia y expuestas al sol, crecían en pocos días, pero se marchitaban con la misma rapidez: eran los llamados “jardines de Adonis”.
Plasmación literaria del Adonis
El mito ha tenido múltiples plasmaciones artísticas. Tratamos las más relevantes, realizadas en el plano de la literatura y la pintura con el objetivo de profundizar y enriquecer el entrenamiento práctico de las Oposiciones de Lengua y Literatura.
Italia: "L’ Adone" (1623) de Gian Battista Marino (1569-1625)
Se trata de un poema en veinte cantos, dedicado al rey de Francia, Luis XIII, y publicado en París en 1623. Cupido, disgustado con su madre,Venus, se venga haciendo llegar a la isla de Chipre a Adonis , el bellísimo príncipe, hijo de la unión incestuosa de Mirra con su padre, inspirando a la diosa y al joven un amor ardiente y desenfrenado. Introducido Adonis en el admirable palacio de Venus, escucha de Mercurio , complaciente alcahuete, historias de amor, asiste a una representación escénica y recorre, luego, guiado por la diosa amada, los cinco jardines que simbolizan los cinco sentidos, cada uno de los cuales tiene su participación en el goce del amor, hasta que alcanza el deleite supremo.
Con la diosa, que ya no se separa de su lado, visita luego, pasando del placer de los sentidos al de la inteligencia, la admirable fuente de Apolo, símbolo de la poesía y, también acompañado por Mercurio, Virgilio de esta nueva Comedia, conoce los tres primeros cielos de Ptolomeo y la esfera de la Luna, de Mercurio y de Venus, donde tiene ocasión de aprender las más diversas nociones de la ciencia del XVII y entabla relación con los personajes de la época del poeta. Pero los cielos vigilan y revelan a Marte el nuevo amor de Venus. Adonis no puede hacer más que huir a la llegada del terrible dios y se precipita, pese al anillo encantado que le dio la diosa y a la protección de Mercurio, en las aventuras más extrañas y en los peligros más graves.
Se enamora de él la maga Falsirena, quien, indignada por sus repulsas, le hace prisionero; convertido en papagayo. El desgraciado asiste a los amores de Venus y de Marte. Después de haber recobrado la forma humana, atraviesa las aventuras , más románticas e inverosímiles. Adonis puede volver por fin a la dilecta Chipre, donde es elegido rey, a gozar el amor de su diosa; pero un día en que ella está ausente, en una cacería le mata un jabalí, que lanza contra él Marte. Venus solo llega a tiempo de que muera en sus brazos. Sus funerales y los juegos fúnebres en su honor terminan el poema. Sobre este argumento, bastante tenue en esencia, se insertan ficticiamente otros episodios.
Francia: "Amor y Psiquis" (1669)
En Francia apareció en 1669 un poema corto de Jean de La Fontaine (1621-1695), compuesto doce años antes. Es una de sus primeras obras, y es ligera y graciosa, de un preciosismo decorativo, que en determinados momentos se eleva como la poesía más exquisita.
España: "Fábula de Adonis, Hipomenes y Atalanta" (1553)
En España el tema aparece por vez primera en el siglo XVI, con el poema mitológico de don Diego Hurtado de Mendoza (1503-1575) que lleva por título Fábula de Adonis, Hipomenes y Atalanta, publicado en 1553.
Escrito en octavas reales e inspirado en el relato ovidiano de las Metamorfosis, tiene como modelo en muchos de sus pasajes la Fábula de Adonis de Girolamo Parabosco, igualmente escrita en octavas. Como su título indica, el tema inicial de los amores de Venus y Adonis, deja paso a una digresión intercalada en el seno del poema, en la que Venus relata a su amante la fábula de Hipomenes y Atalanta, extraída libremente de Ovidio. Surgirá en el difícil momento de la adaptación de los metros italianos en España. La Fábula de Adonis, Hipomenes y Atalanta adolece de los defectos métricos y eufónicos característicos de Hurtado de Mendoza en la versificación italiana. Superior a la fábula de Hero y Leandro de Boscán, intenta remedar la nítida belleza y la gracia armoniosa de los versos garcilasianos en algunas bellísimas octavas que revelan a un auténtico poeta.
Dejando aparte sus innegables aciertos parciales, la importancia primordial de este poema estriba en ser uno de nuestras primeras fábulas mitológicas, género que tan vasta repercusión habrá de alcanzar en la poesía española de los siglos XVI y XVII hasta la aparición del Polifemo de Góngora.
Adonis: un mito plenamente barroco
La misma mitología, que alcanza nueva vida con el Renacimiento, como expresión del ideal de belleza, no es ya nada serio en el tratamiento del mito de Adonis. Dioses, diosas y héroes, empezando por la diosa Venus, aparecen como seres frívolos y caprichosos, motivo que, más en consonancia con el espíritu burlón del Barroco, hubiera podido asumir una consistencia poética y literaria si los múltiples rasgos cómicos se hubiesen desarrollado coherentemente.
El deseo de sorprender y asombrar es la verdadera razón de ser de Adonis barroco. Ello explica se haya podido concebir la idea barroca y casi sacrílega de introducir entre las lascivias del poema una imitación del Paraíso de Dante y hacer del jardín del placer un pretexto para disertaciones fisiológicas y filosóficas. También explica cómo ha podido proponerse rehacer sistemáticamente y a su gusto los fragmentos más célebres de la poesía antigua y moderna tratando de superarlos, mediante artificios ingeniosos, y de rivalizar con las demás artes con descripciones minuciosas de arquitecturas, estatuas, cantos y danzas.
Lo que constituye el interés y hace del Adonis un monumento único en su género no es, pues, la poesía, sino el gusto de lo asombroso, que es lo que lo convierte en obra típica del barroco literario. Es el prototipo del estilo vicioso que encontró en las condiciones culturales y morales de la Italia del siglo XVII el clima propicio para desarrollarse.
Proyección artística del Adonis
También el arte ha tomado muchas veces como asunto la fábula mítica de Adonis. Así pues, quedan huellas importantes en diversas obras etruscas y romanas. Durante el Renacimiento los pintores mostraron predilección por ella y surgieron algunas obras maestras. Hay que recordar especialmente: La salida de Adonis a la caza, de Tiziano; La muerte de Adonis, de Miguel Ángel; Venus y Adonis, de Paolo Verones; Venus y Adonis coronados por el Amor, de Paris Bordone.
¿Y en la música?
En música se recuerda un Adone de Jacopo Peri (1561-1633), escrito en 1620 sobre un texto de Cicognini; la obra, una de las primeras en la historia del melodrama, no fue nunca representada.
Compuso un Adone Claudio Monteverdi (1567-1643) sobre el libreto de Paolo Vendramin. La ópera fue representada en Venecia en 1639. Aunque sus restantes composiciones fueran conocidas y aplaudidas por más de veinte años en cortes y salones, esta fue la primera obra dramática de Monteverdi representada en público, puesto que hasta 1637 no se inauguraron en Venecia los primeros teatros de ópera abiertos al público. De este Adone ha llegado hasta nosotros el drama pastoral de Vendramin, habiéndose perdido la música.
Otras óperas sobre el mismo argumento y con el mismo título Adonis se compusieron en el XVII, una de Robert Cambert (1628-1677), se representó en París en 1662, cuya partitura ya no existe; y otra de Keiser (1674-1739), representada en Hamburgo en 1697. Théodore Dubois (1837-1924) compuso su poema sinfónico Adonis en 1899.