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Introducción: 2027, un buen año de oposiciones
Las oposiciones de Lengua y Literatura 2027 se convocarán en prácticamente todas las autonomías. La previsión es que se oferten muchas plazas, sobre todo en especialidades como la nuestra. En esta misma línea de continuidad de las ofertas de empleo público docente, se abre una nueva ventana de oportunidad para acceder a las bolsas de trabajo docente y, cómo no, para ganar la plaza, que es nuestra prioridad absoluta.
La singularidad del actual proceso selectivo radica en que no es que sea más fácil o difícil de superar. Todos los sistemas de concurso-oposición de las especialidades del cuerpo de profesores de Enseñanza Secundaria entrañan dificultad. La administración aplica un mecanismo de criba. Filtra por nivel de capacitación en lo que se pide y no por amplitud de conocimientos.
En esta guía encontrarás consejos y pautas para planificar tu estudio con realismo, afrontar las pruebas, organizar un calendario de trabajo, conocer los posibles escenarios y empezar a manejar las herramientas necesarias para encarar con éxito los procesos selectivos de 2027.
¿Por qué empezar a preparar las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura 2027 ahora?
La preparación requiere constancia, planificación y una estrategia bien definida. La ausencia de estrategia suele ser sinónimo de fracaso. La previsión es que las pruebas comiencen a mediados de junio de 2027 con carácter general. Entramos, pues, en la fase de pura capacitación en la que no podemos cometer el error de divagar o justificar la propia autosuficiencia en la carrera de fondo de la capacitación contrarreloj.
En relación a este aspecto, consideremos que el tiempo es un aspecto sumamente relevante. Dos meses de anticipación os darán ventaja respecto a los aspirantes que deciden incorporarse más tarde. En este periodo que podemos denominar de “calentamiento previo” conseguiréis alcanzar objetivos distintivos:
- Llegar a septiembre habiendo adquirido con un hábito de estudio más intensivo y una capa de saberes y habilidades iniciales que actúan como un sustrato valiosísimo, llamado a dar vida al tronco común de vuestra formación.
- Repasar continuamente lo aprendido. Por ejemplo: si estudias a fondo los 15 primeros temas y no los repasas continuamente, habrás perdido 2 ó 3 semanas de estudio. En septiembre, con los temas aprendidos y dados los primeros repasos, no tendrás más que continuar repasando, refrescando y actualizando lo ya visto.
- Dos meses adicionales evitan prisas y nervios en el tramo final.
¿Por dónde empiezo? Las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura 2027 no esperan
Nosotros siempre recomendamos empezar a trabajar todas las partes del proceso selectivo de forma simultánea desde el principio.
Por el contrario, un error muy habitual es el de comenzar a estudiar el temario, como un módulo autónomo del proceso. Esta falla se debe a una inadecuada comprensión del proceso selectivo, concebido como un “todo” cohesionado. La buena capacitación para afrontar con garantías todas las pruebas no se tramita en plazos lineales y términos independientes. La superación de la parte A no implica que, en todos los casos, ganar la B. Los procesos selectivos se componen de un conjunto de pruebas en cascada y como tal hay que interpretarlo desde el primer minuto. No hay margen para adquirir una capacitación lineal o separada. Obrar así es hipotecar la plaza en plazos internos entre unas pruebas que no dan respiro. Al primer examen hay que ir con los deberes de todas las partes ya hechos.
Fortalezas cognitivas y emocionales
Fijar objetivos realistas es otro aspecto fundamental. El realismo es el mismo que ha de aplicarse al autoexamen previo: ¿tengo fuerzas, ganas y capacidad para cumplirlos? ¿Estoy fuerte a nivel emocional para avanzar al ritmo e intensidad que tengo que hacerlo?
Estas condiciones de partida han de clarificarse y entenderse desde el primer momento. El itinerario, bien definido y orientado, será breve, diez meses. Tiene un punto de partida y otro de llegada: la plaza. Para tener éxito, es necesario entender las fortalezas y debilidades propias. Una buena orientación y planificación y un programa de capacitación realista y eficaz son dos condiciones necesarias para ganar la plaza en poco tiempo.
Ir al grano implica aprovechar al máximo el tiempo disponible. Comprometidos con este principio, en preparadorlengua facilitamos los recursos y herramientas necesarias para que cada minuto de tiempo esté bien empleado.
Definir los plazos y programar bien los objetivos
En el camino hacia la plaza, nuestros instrumentos formativos van al grano. Hemos sometido a nuestro método formativo a mejoras constantes con el propósito de evitar errores que pueden costar caros:
- Capacitación óptima orientada al éxito. Vamos al grano, orientando nuestros esfuerzos a profundizar en los elementos que valora y premia el tribunal.
- Abarcar más contenidos de los necesarios es una actitud que nace de la inseguridad o el miedo, más que de una necesidad real. ¿Y si preguntan un caso extraño que no he estudiado? ¿Y si “cae” una tipología que caso práctico que no he entrenado?
Para tranquilizar tal desasosiego, algunos aspirantes añaden contenido sin parar y, lo peor, sin criterio. Más conceptos, más bloques de contenidos y muchas más tipologías de análisis. Todo ello de espaldas a lo que realmente puntuará el tribunal. Los procesos selectivos son un filtro que la Administración aplica de manera ciega a la formación o conocimientos totales de los aspirantes. Es un método de economía legal que premia de manera unidimensional el desempeño alcanzado en unas pruebas concretas y definidas. En esta fase, la formación previa, másteres o titulaciones adicionales no revelan utilidad alguna. Se gradúa y se valora la capacitación pura y dura.
Los límites y trampas de la memoria
Está demostrado que nuestro cerebro no almacena información de forma ilimitada. El ejercicio de memorizar tiene como contrapartida el olvido. Si, por ejemplo, memorizas en un momento puntual 7 temas y no los repasas continuamente, habrás perdido 1 o más semanas de tu valioso tiempo. Además, la laguna del olvido se expande a un ritmo parejo al de acumular más información. Con 45 temas memorizados el repaso continuo es el principio rector, aunque el ritmo de avance se ralentice ostensiblemente.
Al intentar memorizar todo, lo que se consigue es recordar un poco de cada aspecto. El problema es que los conceptos importantes se mezclan con datos accesorios que generan interferencias y ruido.
El resultado final suele ser el mismo: se duda hasta de lo más sencillo. Esto se debe a la saturación de información accesoria. Para evitarlo es necesario ir al grano, desnudando el cuerpo de contenidos para adaptarlos a lo que realmente calificará el tribunal.
La esencia de los contenidos y las técnicas
En los procesos selectivos conviven varios núcleos de contenidos, técnicas y saberes que concentran la mayor parte del valor del examen. En Didáctica, se encuentran en la legislación básica, la comprensión de los conceptos curriculares fundamentales, los procedimientos y técnicas principales y los artículos que hay que entender, aplicar y memorizar.
El ejercicio de añadir contenidos “por si acaso” consume tiempo de estudio, complica los repasos y, en último término, provoca que todo el proceso se ralentice. No se trata de estudiar más, sino de hacerlo con un método orientado a ganar la plaza.
Una herramienta que utilizamos desde hace años es la de proporcionar los recursos ajustados a tal planteamiento. Nuestros temas, por ejemplo, están esquematizados en 3 ó 4 páginas, que son las que hay que grabar a fuego para desarrollar después las ideas de forma ordenada, coherente y cohesionada, que es un criterio de valoración común a todos los tribunales calificadores.
Un temario mastodóntico es un temario muy difícil de repasar
Los opositores que ganan la plaza no son los que más información han acumulado. Son los que han sabido estudiar, comprender y asimilar lo fundamental, comprendiendo los núcleos fundamentales y eliminando lo accesorio. En la recta final el trabajo efectivo ha de centrarse en repasar. De poco sirve acumular conocimientos que no se van a valorar a posteriori.
Los temas deben estar diseñados para un desempeño sobresaliente, equilibrando el contenido con los puntos que le asignará el tribunal. Lo accesorio no tiene cabida en nuestro temario. Por esta razón han obtenido tantos sobresalientes en diversas autonomías y convocatorias.
Desarrolla un buen tema, el opositor que puede revisar y repasar todo el programa las veces que haga falta, conservando y fijando un alto nivel de precisión en contenidos, hechos, datos, fechas, autores, etc. En el tramo final, los repasos de consolidación son fundamentales.
Los tribunales no valoran bibliotecas andantes, sino el grado de precisión al aplicar conceptos, contenidos, interrelaciones, saberes y técnicas.
¿Cómo mejorar la capacidad del temario para obtener una buena nota?
Para competir con ventaja el objetivo no radica en acumular información. Es mucho más sencillo: hay que responder exactamente a lo que el tribunal espera, con precisión, seguridad y dando siempre en la diana de lo que se pide.
Eliminar todo lo que no aporta puntos
Hazte una pregunta sencilla toda vez que leas el título de un tema. ¿La información es válida para responder a los epígrafes de desarrollo?
Si la respuesta es no, probablemente esa información sobra. Es más, podría dañar y penalizar la calificación final por inadecuación de la respuesta. Las interminables biografías de autores –la de Lope, por ejemplo- las anécdotas irrelevantes o las explicaciones excesivamente teóricas suelen ocupar espacio sin aportar calificación.
Un buen temario no puntúa por su tamaño. Destaca por su capacidad para cazar puntos.
Ajustar el desarrollo del tema al tiempo real de la prueba
El contenido debe adaptarse al tiempo del examen. Los contenidos del temario que no puedan plasmarse en ese tiempo estarán ralentizando el buen desempeño, pues restan tiempo que se puede dedicar a consolidar lo verdaderamente importante. Todo contenido, aunque se sepa, si plasma por escrito, pasará inadvertido a ojos del tribunal. El tiempo es escaso y los saberes han de permanecer despiertos.
Construir unos buenos cimientos
Es mucho más útil y beneficioso dominar veinte páginas con total precisión y seguridad que conocer cincuenta de forma superficial. El objetivo, siempre, es lograr el mejor desempeño con herramientas infalibles, desde la base de una autoevaluación previa, basada en:
- Conocer los conceptos clave.
- Resolver supuestos prácticos de acuerdo con los modelos prácticos resueltos.
- Crear o manejar glosarios de términos fundamentales de Gramática, Lingüística y Literatura.
- Estar despierto y no cumplir con los plazos de asimilación, consecución y absorción de técnicas, conceptos y habilidades.
- Entrenar la interrelación e interconexión de conceptos, literaturas y técnicas de aplicación práctica.
Cuando esa base está bien definida, el desarrollo posterior es mucho más fácil.
Sin una base sólida, cualquier bloqueo puede hacer que todo se desmorone.
Cómo optimizar el temario sin perder calidad
Hay aspirantes que piensan que reducir apuntes significa dejarse aspectos importantes en el tintero. Sin embargo, la realidad es bien contraria, y pasa por eliminar el exceso, respectando lo verdaderamente importante. Un esquema coherente e interrelacionado de ideas es la fortaleza de un buen desarrollo.
Para ello, aplicamos tres reglas de optimización.
Primera regla: desarrollar a la letra los epígrafes del tema
Pongamos un ejemplo con el Tema 11. Relaciones semánticas entre las palabras: hiponimia , sinonimia, polisemia , homonimia y antonimia . Los cambios de sentido.
El mismo título del tema actúa de guía de desarrollo. El monográfico que divide en dos bloques, que son los que debemos desarrollar con profundidad, rigor y exigencia. Así, en las relaciones semánticas podemos realizar un trazado de teorías semánticas (Estructuralismo, Glosemática, etc…), pero sin salirnos del guion. En ellos explicamos cómo han tratado las diferentes escuelas lingüísticas los fenómenos semánticos.
Extenderse en explicaciones más teóricas sobre la Semántica es un planteamiento que se aleja de lo que el tribunal calificador va a evaluar. Por tanto, hemos perdido enfoque: hemos perdido puntos.
Segunda regla: sustituir la memorización de párrafos por la de estructuras fijas
Memorizar secuencias de contenidos, sin comprender su articulación interna es un error. Es necesario, por tanto, transformar el material teórico, desnudándolo y vertiendo su esencia en esquemas, mapas conceptuales y ejes semánticos de desarrollo fundamental. Memorizar estructuras es siempre más sencillo y efectivo para una buena retención.
Tercera regla: diferenciar lo imprescindible de lo accesorio
Identificar lo verdaderamente importante es una condición previa a todo desarrollo. Las biografías de autores, por ejemplo, son accesorias frente al análisis crítico de su obra, sustentado siempre en argumentos de autoridad. Centra ahí la mayor parte de tu fuerza de estudio.
Los contenidos que dotan de contexto al monográfico pueden estudiarse para comprenderlo mejor , pero no necesitan un esfuerzo prioritario en la memorización, como, por ejemplo, el encuadre de temas de literatura desde una perspectiva exclusivamente historicista.
Optimizar la formación implica trabajar con cabeza
Los buenos opositores no son quienes acumulan más materiales encima de la mesa. Son quienes distinguen la diferencia entre estudiar mucho y estudiar con buen criterio. Son los que orientan sus esfuerzos a obtener más nota con exactitud y calidad de enfoque. Todo lo que consume tiempo sin aumentar las posibilidades de éxito resta.
Gana la plaza no el que más sabe, sino el que demuestra un dominio absoluto de lo que piden los tribunales calificadores, con acierto y estrategia. Las pruebas son mecanismos rápidos y concretos. No valoran todos los saberes y habilidades, sino unos saberes y habilidades concretas.
Preguntas frecuentes sobre las oposiciones de Lengua y Literatura 2027
Esta reflexión emana del autoconocimiento emocional y de la identificación de fortalezas y debilidades propias. Prepararse solicita fuerzas, ganas e ilusión. El ritmo de trabajo es intenso y los plazos están muy delimitados. El viaje de 10 meses tiene un trayecto único e irrepetible.
Los aspirantes que superan las pruebas no siempre son los que más saben, sino aquellos que logran superar el listón de capacidad que pide el tribunal calificador. Para ello habrán optimizado sus destrezas y saberes previos, orientándolos a lo que realmente puntúan los tribunales. Las Facultades forman, pero los procesos selectivos criban por nivel de capacitación puro.
El proceso de capacitación, como hemos dicho, está orientado a superar el filtro del proceso selectivo. Para cumplir con el objetivo hay que demostrar una competencia superior, en términos relativos, a la del resto de aspirantes, sometiéndose, previamente, a un método preparador ganador. Cumplir con los plazos de capacitación es una condición innegociable.
Nuestro método se ajusta a una programación en diez cursos. Antes del 15 de junio debe quedar todo cerrado y bien atado. El ritmo de trabajo, por tanto, es intensivo, pero se puede conseguir dedicando un promedio de 3-4 horas diarias más los fines de semana.
Las autonomías publican sus convocatorias oficiales en diferentes fechas. Lo normal es que se conozcan a lo largo primer trimestre de 2027. Hasta ese momento la preparación ha de basarse en el esquema de convocatorias pasadas, las cuales suelen reproducirse a la letra. El buen opositor trabaja con antelación a la publicación de la convocatoria. Empezar a estudiar cuando se publican las bases del proceso selectivo es una aberración; no habrá tiempo.
La previsión es que se oferten muchas plazas en las autonomías, que, como Castilla y León, no han convocado en este año. Hay que considerar que se han generado muchas vacantes orgánicas fruto de las jubilaciones de los funcionarios que nacieron en los años 60. Será un buen año, con una buena oferta de empleo público en todas las autonomías convocantes.