El buen comentario lingüístico-literario ¿Cuáles son sus peculiaridades?
Tabla de contenidos
Introducción: el comentario lingüístico cara a cara
Dedicamos este artículo a facilitar unos consejos y pautas para la elaboración de un buen comentario lingüístico en las Oposiciones de lengua. En primer lugar, nos aproximaremos a la morfología desde el punto de vista de sus peculiaridades gramaticales. A continuación os proporcionaremos una guía eficaz para abordar la realización de comentarios lingüísticos con garantías de éxito.
¿Qué es la morfología? Sus implicaciones para el comentario lingüístico-morfológico de las Oposiciones de Lengua
La morfología es la parte de la gramática encargada del estudio de las palabras. Responder a la pregunta de qué es la morfología adquiere pleno sentido cuando se examina el funcionamiento de la capacidad humana para generar secuencias lingüísticas. La lengua constituye un sistema que permite articular unidades simples con el fin de construir estructuras más complejas, las cuales se manifiestan a través de sonidos —o, en el caso de las lenguas de signos, mediante gestos— y vehiculan un significado preciso.
En el diasistema de la lengua disponemos de un inventario de unidades del que, cada vez que producimos un enunciado, seleccionamos determinados elementos. Asimismo, contamos con un sistema combinatorio que establece de qué manera pueden articularse dichas piezas y si la selección realizada resulta suficiente o excesiva.
Una vez configurada la estructura deseada, esta se materializa fonológicamente mediante una determinada pronunciación y adquiere una interpretación en el plano semántico. El interlocutor, siempre que comparta ese mismo repertorio de unidades y las reglas que rigen su combinación, podrá reconstruir el significado pretendido a partir de la forma pronunciada. La morfología se ocupa precisamente de este proceso que va desde el inventario de unidades hasta su realización fonológica e interpretación, si bien restringido a aquellos casos en que el resultado es una palabra.
Así, por ejemplo, podemos tomar de dicho inventario las unidades -o, árbol e -it-. El sistema combinatorio permite su articulación en la forma arbol-it-o, pero no en *it-arbol-o. La estructura resultante presenta una pronunciación específica —con un patrón acentual distinto del de árbol— y un significado igualmente diferenciado.
Morfología derivativa y léxica: su importancia en el comentario lingüístico de las Oposiciones
Aunque la terminología empleada en morfología no siempre resulte esclarecedora, es imprescindible distinguir entre la morfología y el inventario de unidades. Este último recibe el nombre de léxico: una relación arbitraria que asocia secuencias fónicas con información gramatical y semántica. Así, por ejemplo, el léxico del español especifica que el pronombre de primera persona singular en función de sujeto se realiza como /ˈyo/. Dicho inventario varía de manera arbitraria entre lenguas: en alemán corresponde a /ˈiç/, en francés a /ʝe/ , entre otros casos.
Existen, además, algunas diferencias entre el léxico y morfología. Entre hablantes de una misma lengua es habitual que el repertorio léxico no coincida por completo. En cambio, no se espera que difieran en su sistema morfológico si comparten la misma lengua o variedad. Resultaría, en efecto, anómalo que un hablante del español formara palabras como *hermosodor, donde se combinan de manera inadecuada el sufijo -dor y un adjetivo.
Otra divergencia relevante reside en el ritmo del cambio lingüístico: el léxico puede modificarse en períodos relativamente breves, mientras que la morfología tiende a mantenerse esencialmente estable. Las lenguas incorporan de forma constante neologismos —creaciones léxicas novedosas— y préstamos —voces procedentes de otros idiomas—, como Internet, chill out o iPad. Aunque desde la Edad Media hasta la actualidad algunos morfemas han caído en desuso o han sido reemplazados —como el sufijo -ísimo ( <lat. ISSIMUS), cuya expansión se inicia en el Renacimiento—, estos cambios son, en comparación, mucho más pausados y limitados.
Desde los tiempos de Alfonso X hasta nuestros días, el sistema morfológico del español apenas ha sufrido modificaciones sustanciales. En otras palabras, tanto los contenidos gramaticales que expresan categorías como pronombres, verbos o adjetivos, como las reglas que determinan su articulación dentro de la palabra, han permanecido notablemente estables. Este fenómeno no es exclusivo de nuestra lengua castellana: en términos generales, todas las lenguas conocidas presentan un comportamiento semejante, en el que el vocabulario se transforma con rapidez, mientras que los mecanismos de combinación gramatical tienden a conservarse con el paso del tiempo. El comentario lingüístico de las oposiciones de Lengua ha de contemplar esta realidad.
Primer paso: análisis de las clases de morfemas y de las reglas de flexión, derivación y composición
Como se ha señalado, la morfología se ocupa del estudio de los mecanismos mediante los cuales las unidades léxicas se combinan para dar lugar a palabras, así como de la información que cada una de ellas aporta. En el comentario lingüístico de las oposiciones es necesario analizar las regularidades de las unidades morfológicas, que dotan de cohesión gramatical al texto.
Un ejemplo de análisis aplicado a una palabra completa como trabajador observamos que los dos morfemas que lo integran presentan comportamientos claramente diferenciados. Por un lado, trabaja- puede constituir por sí mismo un enunciado —como en ¡Trabaja!—, mientras que -dor carece de esa autonomía. Asimismo, el primero posee un significado relativamente estable, asociado a una acción concreta, en tanto que el segundo presenta un valor más abstracto y relacional (‘persona que X’), además de mostrar variación semántica según el contexto: puede indicar lugar (recibidor), instrumento (abrillantador) o agente (trabajador). En el comentario lingüístico de las Oposiciones de Lengua han de quedar claras estas relaciones de sufijación agentiva.
Estas diferencias nos van a permitir clasificar los morfemas en dos grandes tipos: aquellos con las propiedades de trabaja- se denominan lexemas, mientras que los que se comportan como -dor reciben el nombre de afijos. Aunque algunos autores emplean el término raíz como equivalente de lexema, en este manual se opta por mantener ambas nociones diferenciadas (véase a la morfóloga Soledad Varela).
La concreción semántica: la importancia del significado léxico y gramatical
Criterios como la posibilidad de aparición independiente o el grado de concreción semántica pueden resultar discutibles, especialmente en el análisis de estructuras más complejas. Por ello, nos resultará más operativo atender a dos propiedades formales que distinguen con mayor claridad a lexemas y afijos. En primer lugar, la movilidad posicional: los lexemas pueden situarse tanto a la izquierda como a la derecha dentro de la palabra, como se ilustra en con organiza- (co-organiza, organizador). Los afijos, en cambio, ocupan posiciones fijas respecto al lexema: aparecen sistemáticamente a uno u otro lado, lo que permite clasificarlos según su ubicación. Así, -dor se sitúa siempre a la derecha, mientras que co- lo hace a la izquierda.
En segundo lugar, existe una diferencia en su capacidad combinatoria: dos lexemas pueden unirse directamente para formar una palabra, como se muestra en para-sol, mientras que dos afijos no pueden hacerlo por sí solos (p. ej.co-dor). En consecuencia, un lexema puede funcionar como base para la formación de nuevas palabras mediante la adición de otro lexema, pero un afijo no puede desempeñar esa misma función respecto de otro afijo. Este sentido, es el que debemos extraer en el comentario lingüístico, definiendo reglas y regularidades ejemplificadas en el propio texto.
Combinaciones de lexemas y afijos en el decurso escrito
Es posible diferenciar dos situaciones. En la primera, la adición del afijo no altera la categoría léxica del lexema: un verbo permanece como tal, y un sustantivo continúa siendo sustantivo. Este tipo de proceso se denomina flexión (casa-s). Constituyen ejemplos de flexión la manifestación del número en los sustantivos (chico-s), la expresión del grado en los adjetivos (listísimo) o la indicación de tiempo y aspecto en los verbos (cantaba), entre otros casos.
Por el contrario, cuando la incorporación del afijo conlleva una modificación en la categoría léxica del lexema, se entiende que dicho afijo aporta información categorial, y en estos casos se habla de derivación (consolida-ción). Se inscriben en este proceso, por ejemplo, la formación de sustantivos a partir de verbos (recogí-miento), de adjetivos a partir de sustantivos (fama-oso) o de verbos a partir de adjetivos (dulce-ificar), entre otros.
Estas categorías son las que deben quedar claras en el comentario lingüístico de las oposiciones de Lengua en el nivel morfológico.
Otras combinaciones de lexemas y afijos: análisis de la idea de pluralidad
Se incluyen igualmente dentro de la derivación aquellos casos en los que el afijo incorpora un contenido semántico que modifica de manera sustancial las propiedades de la base. Determinar hasta qué punto dicho significado transforma más o menos profundamente la semántica original no siempre resulta sencillo. Así, la forma de (rosal-eda) se interpreta como derivativa porque designa una entidad distinta de la base, mientras que la de (rosal-es) se clasifica como flexiva, dado que remite al mismo referente, aunque en contextos en los que se hace alusión a varios de sus integrantes. En efecto, una rosaleda no equivale a varios rosales.
Con todo, esta distinción presenta un grado considerable de imprecisión, ya que su interpretación puede variar entre hablantes. Más adelante se examinarán las dificultades que de ello se derivan.
Combinaciones lexemáticas
El análisis de estos tres tipos de procesos, así como de los límites que establecen entre sí, es sumamente problemático y está lleno de casos sobre los que los investigadores siguen discutiendo y nosotros en el comentario lingüístico de las oposiciones debemos dejar claros. Por esta razón, frente a lo que es habitual, no los trataremos específicamente hasta el final, una vez que hayamos aplicado todas las herramientas analíticas pertinentes en el comentario lingüístico.
Guía de realización del comentario lingüístico de las Oposiciones
A continuación, os dejamos una guía para mejorar la realización del comentario lingüístico de las oposiciones de lengua; un ejercicio muy frecuente y muy bien valorado en los procesos selectivos. Muy importante tener en cuenta los criterios de valoración de este comentario, que trasladamos en la propia enunciación de la guía.
- Estructurar el ejercicio de manera coherente y cohesionada, dividiendo los apartados y ordenando la información en párrafos.
- Respetar un orden de progresión: introducción, morfología flexiva, morfología derivativa,etc.
- Aportar argumentos de autoridad mediante citas bibliográficas a medida que se desarrolla el análisis.
- Destacar los elementos fundamentales: recursividades morfológicas, registro y su identificación (normativo, popular o vulgar), comentar los procedimientos de derivación más importantes en el plano de la sufijación.
- Aportar ejemplos de transcategorizaciones de tipo léxico y categorial presentes en el texto.
- Analizar a fondo las relaciones morfofónicas, fonotácticas y morfosintácticas.
- Realizar un análisis de los principales procesos de composición presentes en el texto.
- Ajustarse en todo momento al texto en la justificación y ejemplificación.
- Cerrar el ejercicio con un apartado de conclusiones.
- Aportar abundante y actualizada bibliografía relacionada con las aportaciones de la Nueva Gramática.
Preguntas frecuentes sobre el comentario lingüístico-morfológico
La puntuación varía entre comunidades autónomas. Así, en comunidades como Murcia, se valora con 3 puntos. En Castilla-La Mancha suele acaparar la mitad de la calificación de la prueba práctica. En la Comunidad de Madrid, suele calificarse con 3 puntos.
El orden, la distribución y el enfoque del análisis son elementos que marcan la diferencia. Así, para obtener una calificación global elevada, es necesario elaborar una guía previa, estructurada y ordenada en un índice de realización, que condicionará el buen desarrollo posterior entre apartados y subapartados. Topicalizar la información y agotar las ideas hasta el final del párrafo es muy importante.
Las referencias bibliográficas otorgan autoridad y fundamento científico al análisis. Se hace necesario, por tanto, establecer un conjunto ordenado y coherente de referencias bibliográficas que impactarán de manera directa en la fundamentación análitica del comentario lingüístico.
Esta tipología analítica ha adquirido gran importancia como herramienta y método para analizar la compentencia gramatical de los opositores y sus conocimientos lingüístico-filológicos, en tanto en cuanto permite revisar los saberes de índole gramatical y los fenómenos lingüísticos de índole diacrónica.
La respuesta rotunda es sí. Encontraremos dos modalidades de comentario lingüístico:
- La modalidad diacrónica y
- la modalidad sincrónica
Pues bien, dentro de estas dos modalidades es importante entender que el ejercicio previo de contextualización literaria del texto adquiere una profunda relevancia, al entender que los distintos periodos lingüísticos se conforman de acuerdo a un canon y a unas preferencias de época. Así, si analizamos la sintaxis barroca, encontraremos grandes diferencias con la renacentista, en el sentido del equilibrio y la tensión. En esta parte es donde se encuentra la diferencia de un buen comentario lingüístico: en saber explicar la lengua literaria a la luz de la época en que se sitúa el texto.