¿Contextualizamos?

Dejo una nueva entrada para una afianzar y preparar mejor el ejercicio de identificación y análisis literario. Es positivo llegar a comprender las referencias textuales y su significación dentro del periodo literario en el que se incardina la obra. Notemos como el sentido idealizado alarga sus tentáculos y abarca todos los géneros.

Yendo los cinco escuderos por su camino adelante, hablando en diversas cosas, el uno dellos dijo:—Tenéos, compañeros, que o yo me engaño, o viene gente—. Y metiéndose entre una arboleda que junto al camino se hacía, oyeron ruido; y mirando con más atención vieron venir por donde ellos iban un gentil moro en un caballo ruano: él era grande de cuerpo, y hermoso de rostro, y parecía muy bien a caballo. Traía vestida una marlota de carmesí, y un albornoz de damasco del mismo color, todo bordado de oro y plata. Traía el brazo derecho regazado, y labrado en él una hermosa dama, y en la mano una gruesa lanza de dos hierros. Traía una adarga y cimitarra, y en la cabeza una toca tunecí, que dándole muchas vueltas por ella, le servía de hermosura y defensa de su persona. […]

Los escuderos, transportados en verle, erraron poco de dejarle pasar, hasta que dieron sobre él. Él, viéndose salteado, con ánimo gentil volvió por sí, y estuvo por ver lo que harían. Luego, de los cinco escuderos los cuatro se apartaron, y el uno le acometió; mas como el moro sabía más de aquel menester, de una lanzada dio con él y con su caballo en el suelo. Visto esto, de los cuatro que quedaban, los tres le acometieron, pareciéndoles muy fuerte: de manera que ya contra el moro eran tres cristianos, que cada uno bastaba para diez moros, y todos juntos no podían con este solo.

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