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¿Contextualizamos?

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    Inicio: diversidad de caminos poéticos a partir de 1940

    La diversidad de propuestas poéticas a partir de 1940 complica el ejercicio de contextualización. Nos obliga a preparar más a fondo los textos susceptibles de presentarse en la práctica de la oposición. Debemos contemplar, por tanto, un cuadro de desarrollo diacrónico que ofrezca las características fundamentales de los distintos movimientos y tendencias a partir de esta fecha. Las alusiones, referencias, los motivos temáticos y los tópicos presentes en la composición serán nuestros mejores aliados para situar el texto en una u otra corriente. Debemos agudizar nuestros sentidos y buscar en el texto las «pepitas de oro» que ofrecen indicios claros de pertenencia a una u otra corriente.


    Como un hilo o aguja que casi no se siente
    como un débil cristal herido por el fuego
    como un lago en que ahora es dulce sumergirse
    oh esta paz que de pronto cruza mis dientes
    este abrazo de las profundidades
    luz lejana que me llega a través de la inmensa lonja de
          la catedral desierta
    quién pudiera quebrar estos barrotes como espigas
    dejad me descansar en este silencioso rostro que nada
          exige
    dejadme esperar el iceberg que cruza callado el mar sin
          luna
    dejad que mi beso resbale sobre su cuerpo helado
    cuando alcance la orilla en que sólo la espera es posible
    oh dejadme besar este humo que se deshace
    este mundo que me acoge sin preguntarme nada este
    mundo de titíes disecados
    morir en brazos de la niebla
    morir sí, aquí, donde todo es nieve o silencio
    que mi pecho ardiente expire tras de un beso a lo que
          es sólo aire
    más allá el viento es una guitarra poderosa pero él no
          nos llama
    dejadme entonces besar este astro apagado traspasar el
          espejo y llegar así adonde ni siquiera el suspiro es
          posible
    donde sólo unos labios inmóviles
                                           ya no dicen o sueñan
    y recorrer así este inmenso Museo de Cera deteniéndome
          por ejemplo en las plumas recién nacidas
    o en el instante en que la luz deslumbra a la crisálida
    y algo más tarde la luna y los susurros
    y examinar después los labios que fulgen
    cuando dos cuerpos se unen formando una estrella
    y cerrar por fin los ojos cuando la mariposa próxima a
          caer sobre la
    tierra sorda quiere en vano volver sus alas hacia lo verde
    que ahora la desconoce
    
    

    Un rasgo literario inconfundible: la irracionalidad poética

    Tal y conforme venimos defendiendo en la preparación, uno de los pilares de análisis fundamentales es el de la contextualización. Para ello, debemos ejercitarnos en la lectura, anotando conclusiones y rasgos al margen de cada texto que nos permitan comprender los rasgos de cada periodo.

    En esta composición apreciamos claros rasgos de la estética novísimo. Se inserta dentro del temario Así se fundó Carnaby Street (1970) de Leopoldo María Panero.

    La originalidad literaria de Leopoldo María Panero

    Leopoldo María Panero, por sus circunstancias personales, que se tras­lucen continuamente en su obra, es un caso aparte dentro de los poetas contemporáneos. Maldito por necesidad, desgarrado, caótico, ha conver­tido a la locura y a las teorías psiquiátricas que tratan de explicarla en protagonistas de su obra. Narciso (1979) es acaso su mejor libro; en Diós­curos (1982) se acerca, a su manera, al tema clásico, tan frecuente entre los poetas del setenta; los poemas políticos constituyen la novedad de El últi­mo hombre (1984). Los residuos de cierta romántica mitología sobre la figura del poeta han llevado a algunos críticos a considerar su irregular trayectoria poética, que por ahora culmina con los Poemas del manicomio de Mondragón (1987) y Contra España y otros poemas de no amor (1990), como una de las más radicales y originales aventuras estéticas contemporáneas.

    Poesía experimental

    La poesía experimental, que a finales de los sesenta comienza a adqui­rir un cierto predicamento hasta culminar con la antología La escritura en libertad (1975), de Fernando Millán y Jesús García Sánchez, disminuye luego su presencia a lo largo de la última década, debido al escaso fervor vanguardista que caracteriza al segundo momento de la generación novísi­ma. Algunos autores como Fernando Millán, José María Montells, Pablo del Barco, José Miguel Ullán o Rafael Gutiérrez-Colomer, se han manteni­do fieles a estos procedimientos experimentales, aunque alternándolos en ocasiones con la por ellos denominada «poesía discursiva».

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