Saltar al contenido

¿Por qué es tan importante la literatura escrita por mujeres?

    Con motivo del 8M, Día Internacional de la Mujer, ofrecemos un artículo en el que realizamos un breve trazado de la literatura escrita por mujeres, ponderando la relevancia de algunas autoras significativas desde el siglo XV hasta nuestros días. En este largo periodo, la literatura escrita por mujeres ha ganado en calidad y cantidad, gracias a la constante aparición de nuevas voces y nuevos nombres.

    Mujeres poetas en el siglo XV

    El siglo XV fue uno de los periodos más ricos de nuestra historia literaria. En mitad de esta eclosión sin precedentes, pocos fueron los nombres femeninos asociados a la Gaya ciencia.  A pesar de esta escasez, podemos documentar una poesía femenina, si bien reducida en número, desde comienzos del siglo XV, en la corte de Enrique III hasta la época de los Reyes Católicos. Asimismo, en la corte de Juan II, la mujer protagonizó un gran papel. La reina doña María creó un movimiento de defensa de la condición femenina, frente a las corrientes de rechazo imperantes. Una de ellas se evidenció en el Corbacho de Alfonso Martínez de Toledo. Se escribieron varios tratados sobre las “claras y virtuosas” mujeres. Destacaron en esta labor autores como Alonso de Cartagena, Diego de Valera, don Álvaro de Luna o Juan Rodríguez del Padrón.

    En la corte de los Reyes Católicos asistimos a un activo movimiento literario femenino alrededor de la Reina Isabel y su corte. Algunas de sus damas, como la marquesa de Cotrón, destacan en la composición de unos cuantos poemas de temática amorosa.

    Mayor Arias compone una cantiga en versos hexasílabos de estructura zejelesca,  con motivo de la partida de su marido, Ruy González de Clavijo.

    María Sarmiento nos dejó un interesante fragmento de diez versos de un poema religioso en forma de oración litúrgica que exalta la consagración del Agnus.

    El tema de la partida amorosa, similar al de la cantiga de Doña Mayor Arias, se repite en una canción de doña Juana (esposa de Enrique IV). El tema es la despedida del poeta Juan Rodríguez del Padrón.

    Las fiestas y justas poéticas fueron ocasión para una activa participación de las mujeres. En desfiles, torneos o justas se combinaban diferentes motivos artísticos, lo musical, sonoro y lo plástico visual con lo literario. Manifestaciones de estas combinaciones fueron las denominadas “invenciones”, que combinaban un elemento plástico y visual con otro literario (la devisa con el “mote” o “letra”).

    En este panorama, destaca con voz propia la poetisa Florentina Pinar,  que compuso unas bellas canciones de temática amorosa.

    La mujer en los Siglos de Oro

    En el Renacimiento el tema de la defensa de la mujer y su dignidad fueron objeto de muchos tratados. En ellos se revitalizaron numerosos modelos de mujeres ilustres de la Antigüedad. El humanismo ensalza la figura femenina, revalorizando su papel.

    El siglo XVI destacan mujeres poetas por su calidad y cantidad en Italia. En España apenas tenemos nombres representativos de mujeres poetas. De ellas, en ocasiones, se sabe poco o nada, como es el caso de Catalina de Paz, monja jerónima de la que se conservan algunos poemas en latín, Catalina de Zúñiga o Isabel de la Vega.

    Primera mitad del siglo XVI

    En la primera mitad del siglo XVI encontramos mujeres excepcionales que escriben poesía y tratados diversos. Algunas vienen de finales del siglo anterior, como son los casos de Beatriz Galindo (“la Latina”), Ana Girón de Rebolledo, que en 1543 publica las obras de Boscán y del ínclito Garcilaso, o Luisa Sigea.  

    Otra de las poetisas más destacadas es Isabel Vega que escribe unos doce poemas entre los que se encuentran unas canciones con glosa.

    Las obras de estas poetas se encuentran dispersas en cancioneros o manuscritos, pues no mostraron una clara voluntad de autoría. Además, para la publicación necesitaban la autorización de un varón con poder y peso.

    La literatura femenina en el Barroco

    En el Barroco, dos escritoras muy relevantes son María de Zayas y Sotomayor (1590-1660) y Ana Caro (1590-1650). María de Zayas fue una prosista y poeta firme defensora de los derechos de las mujeres. Ana Caro la llamó “la Nueva Safo”. Escribió Novelas amorosas y ejemplares (1637) y tuvo una gran repercusión en el mundo literario.  Sus obras fueron prohibidas al siglo siguiente por la Inquisición.

    En este periodo barroco, hay multitud de nombres que indican que, a pesar de todas las dificultades que les impone la cultura vigilada, las mujeres tienen ganas de escribir y lo hacen, aunque el resultado sea desigual.

    Ana Caro se considera una escritora profesional (Lola Luna,1996) , que escribe y publica sus comedias porque es una escritora dramática, aunque también escribió poemas.

    En los conventos muchas mujeres entregadas a los preceptos de la clausura  cultivan la escritura para expresarse escribiendo versos. Muchas de ellas cultivaron una poesía plenamente barroca con juegos léxicos conceptistas, el gusto por las etimologías y una ostensible presencia de oposiciones y paradojas.

    Destaca sobre todas Santa Teresa de Jesús. Otros nombres son los de María de Santa Isabel o Luisa de Carvajal y Mendoza.

    Sor Juana Inés de la Cruz

    Juana Ramírez de Asbaje, Sor Juana Inés de la Cruz, nació en 1651. Sor Juana encarna en sí misma la contradicción de un tiempo en el que la vida se desmorona poco a poco. Los prejuicios religiosos y el contraste entre fe y razón son elementos que preparan el camino hacia el nuevo mundo de la Ilustración.

    A los ocho años compuso una precoz Loa al Santísimo Sacramento, primera incursión en el género poético de temática religiosa. Tuvo como maestros a los poetas barrocos españoles. De las obras de los grandes maestros, la autora extrajo temas y formas. Sobre la base preexistente, construyó una abundante producción poética. Sor Juana escribía sin cesar poesía de variado tipo: culta y de imitación popular, con una temática muy variada.

    La Ilustración

    Emilia Pardo Bazán (1889) dirá en el siglo siguiente al de la Ilustración que: “mientras la francesa del siglo XVIII es quizá la más ingeniosa, escéptica y libre que registra en sus anales, la española es la más rezadora, dócil e ignorante” .

    En este siglo la polémica en torno a la mujer resurge en 1726. Dicho fenómeno alcanza tales extremos que el mismísimo Feijoo publica una «Defensa de las mujeres» en su Teatro Crítico Universal. Feijoo considera que los que desprecian a las mujeres y las vituperan por sus errores son seres torpes y sin principios. Considera que las mujeres igualan y superan en virtud y habilidades a los hombres. Se trata de una defensa de la mujer en todas sus facetas y dimensiones.

    En el siglo XVIII hay en España muchas mujeres poetas que publican sus poemas en la prensa o en periódicos y publicaciones como gacetas, mercurios y almanaques. En esta época destacan autoras como Teresa Guerra, María Gertrudis Hore, Margarita María Hickey y Pollizoni, María Joaquina de Viera y Clavijo, Mª Nicolasa Helguero y Alvarado, Rosa Gálvez, Margarita Hickey, Mª Joaquina de Vieira y Clavijo y Teresa Guerra.

    El siglo XIX: las mujeres se abren camino en el mundo de las letras

    El contexto de esta época es poco estimulante y la mentalidad general continúa sometida a un pensamiento tradicional que relega a las mujeres a una vida doméstica sin más.

    Emilia Pardo Bazán, en un artículo titulado “La mujer española”, afirma lo siguiente:

    “la distancia social entre los dos sexos es hoy mayor que era en la España antigua porque los hombres han ganado derechos y franquicias que la mujer no comparte”.

    La condesa dice estas palabras cuando el siglo se encuentra próximo a su fin. En todo el siglo la imagen de la mujer que había permanecido vigente fue la de “ángel del hogar”. Por otra parte, Rousseau, en su novela Émile (1762), defendió la idea de que la mujer estaba destinada a la procreación de la especie, a la vida privada y al desarrollo de instintos maternales.

    La literatura femenina romántica

    En el Romanticismo, no faltaron mujeres que, en su lucha por levantar un legado literario, estuvieron a punto de tirar la toalla. Tal es el caso de Carolina Coronado que, en una carta enviada a su protector, el dramaturgo Juan Eugenio Hartzenbusch, manifiesta que, harta de las habladurías de una sociedad que cree que las mujeres que escriben son inmorales, está a punto de dejar de escribir.

    Rosalía de Castro en un artículo titulado “Las literatas (carta a Eduarda)” publicado en 1865 en el Almanaque de Galicia dice:

    “Sobre todo los que escriben y se tienen por graciosos, no dejan pasar nunca la ocasión de decirte que las mujeres deben dejar la pluma y repasar los calcetines de sus maridos, si lo tienen, y si no, aunque sean los del criado. Cosa fácil era para algunas abrir el armario y plantarle delante de las narices los zurcidos pacientemente trabajados […]”

    En esta época destacan poetas como Rosalía de Castro, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Josefa Estévez y Carolina Coronado.

    Las poetisas españolas en las vanguardias y el 27

    Desde la muerte de Rosalía de Castro en 1885 hasta los años veinte no se publica en España ningún libro de poemas escrito por una mujer. Debemos esperar una década para encontrar libros de poemas femeninos: Concha Méndez publica Inquietudes, Carmen Conde (Brocal), y Ernestina de Champourcin (En silencio). Un año después aparecen libros de Josefina de la Torre, Versos y estampas, y de Elisabeth Mulder, Embrujamiento.

    En el periodo que abarca el fin de siglo hasta los años veinte se dan varios movimientos de carácter estético y literario muy destacados : el modernismo y las vanguardias literarias y artísticas . En estos periodos no encontramos mujeres dedicadas a la poesía, salvo el caso de Lucía Sánchez Saornil, en los años posteriores a la vanguardia.

    La Generación del 27 nos dejó nombres como Concha Méndez, Josefina de la Torre, Carmen Conde, Ernestina Champourcin y Rosa Chacel.

    Los «felices años veinte»

    Los “felices años veinte” destacaron también por una reivindicación del papel de la mujer y la eclosión de asociaciones femeninas: La mujer del porvenir o la Asociación nacional de mujeres españolas en Madrid. En estos momentos destacan mujeres intelectuales que empiezan a participar en política: Margarita Nelken, Clara Campoamor o Carmen de Burgos.

    Emulando el de Londres, en 1926 se funda el Lyceum Club en Madrid. A él se adhieren mujeres intelectuales de la talla de María de Maeztu, Victoria Kent, Zenobia Camprubí, Carmen Baroja, Concha Méndez, María Lejárraga y otras.

    A los nombres anteriores tendríamos que añadir muchos otros: Mercedes Ballesteros, Dolores Arana, Elena Fortún, Pilar Valderrama, Susana March y otras.

    Las voces en libertad de América Latina

    La historia poética femenina de Hispanoamérica empieza a formarse con el modernismo, aunque ya en el Romanticismo destacó la poetisa cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda.

    Destacan las voces de Delmira Agustini, Juana de Ibarbourou, Alfonsina Storni, Gabriela Mistral. Además de estos cuatro nombres, es de justicia citar a Enriqueta Arvelo (1886-1951) en Venezuela; Magda Portal (1900- 1989) en Perú; Dulce María Loynaz (1903-1997) en Cuba y Norah Lange (1906-1972) y Silvina Ocampo (1903-1994) en Argentina.

    En los cuarenta se produce una eclosión de mujeres hispanoamericanas que destacan en el campo de la poesía. Este fenómeno evidencia un claro deseo de libertad, modernidad y renovación de la lengua poética. Citamos algunos nombres imprescindibles en este periodo: Idea Vilariño (1920-2009), Ida Vitale (1924), Marosa di Giorgio (1932-2004) y Selva Casal (1935-2020); las argentinas Olga Orozco (1920-1999), Alejandra Pizarnik (1936-1972) y Susana Thenon (1935-1991); la peruana Blanca Varela (1926-2009); la cubana Fina García Marruz (1923); las mejicanas Rosario Castellanos (1925-1974) y Ulalume González de León (1932-2009).

    El camino hacia nuestros días: una nómina inconclusa

    1940 representa un punto de inflexión en todos los ámbitos de la vida española: un antes y un después en la vida social, política, cultural y literaria. En el campo de la literatura, surgen nuevas personalidades que muestran un deseo personal de interpretar el mundo a través de la poesía, desde otros ángulos, otros giros y otras voces.

    En 1977 la teórica feminista Eilaine Showalter (1977) habla de las tres formas de concepción de la escritura por parte de las mujeres. Una de ellas es » haciendo literatura de mujer, es decir, descubriendo su yo verdadero». Esta será la forma creadora que predomine a partir de los 60: la mujer explorará su interioridad y su yo íntimo.

    Con la superación de la posguerra y la llegada de la Democracia aparecen nuevos nombres y voces de gran altura literaria, hecho que muestra a las claras que el proceso de cambio, tímido en sus inicios, ha crecido y se ha ido completando.

    Literatas relevantes en el campo de la creación poética

    Ofrecemos un listado no exhaustivo de autoras que destacan en el campo de la poesía desde aquellos tiempos a nuestros días: María Beneyto, Julia Uceda, Ana María Fagundo, Ana María Navales, Clara Janés y Ana Mª Moix, María de los Reyes Fuentes, María Elvira Lacaci, Elena Andrés, María Victoria Atencia, Pilar Paz Pasamar, Pureza Canelo, Ana Rosetti, Amparo Amorós, Concha García, Fanny Rubio, Andrea Luca, Pureza Canelo, Juana Castro, Ana María Navales, Mª José Queizán, Elsa López, Dionisia García, M Cinta Montagut, Julia Otxoa, Amparo Amorós, M Carmen Pallarés, Rosa Díaz, Cecilia Domínguez,Ángeles Mora, Inmaculada Mengíbar.

    En estos años comienzan su andadura poética, entre otras, además de las ya citadas, Mª Victoria Reyzábal, Noni Benegas,Balbina Prior, Rosa Romojaro, Chantal Maillard, Mª Antonia Ortega, Esther Zarraluki, María Sanz, Isla Correyero, Menchu Gutiérrez, Lola Velasco, Aurora Luque, Amalia Iglesias, Amalia Bautista, Esperanza López Parada, M. José Flores, Almudena Guzmán, Mercedes Escolano, Ada Salas, Encarna Pisonero, Carmen Borja, Marga Clark, Herme G. Donis, Mercedes Castro.

    ¿Y en la literatura dramática y la novela?

    Podemos seguir con el género dramático, y la importancia que tuvieron las asociaciones de dramaturgas (como la «Asociación de Dramaturgas Españolas»), con nombres tan representativos como los de Lourdes Ortiz, Yolanda García Serrano, Maribel Lázaro, Paloma Pedrero, Carmen Resino, Concha Romero… Asimismo, destacan las aportaciones escénicas de los últimos años de Angélica Liddell, Itziar Pascual, Juana Escabias, Laila Ripoll, Gracia Morales, Diana de Paco Serrano, etc.

    En el género novelesco la nómina es interminable: Rosa Chacel, Carmen Laforet, Carmen Martín Gaite, Ana María Matute, Josefina R. Aldecoa, Esther Tusquets, Cristina Peri Rossi, Ana María Moix, Soledad Puértolas, Cara Sánchez, Paloma Díaz-Mas, Mercedes Soriano, Almudena Grandes, Luisa Castro,  Nurita Amat, Laura Freixas, Juana Salabert, Flavia Company,Rosa Regás, Lourdes Ortiz, Nuria Barrios, Luisa Castro, Lucía Etxebarria, Espido Freire, etc.

    ¿Cuál es la importancia de estas literaturas en las oposiciones?

    Como hemos puesto de relieve en artículos pasados, en los exámenes prácticos de oposiciones de las últimas convocatorias han aparecido textos de autoras tan valiosas y destacadas como Sor Juana Inés de La Cruz (Madrid, 2023, y Cantabria, 2018), Emilia Pardo Bazán (Madrid, 2018 y 2023) , Ana María Matute (Madrid, 2023), Carmen Martín Gaite (Andalucía, 2023). Esta regularidad en las selecciones textuales invita a pensar en que, también en los procesos selectivos, estas literaturas están logrando el debido reconocimiento y la visibilidad que merecen.

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.