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¿Contextualizamos? 10-12

    Os dejo un nuevo texto para el análisis literario . Sus referencias son inconfundibles. Tenemos que aspirar a encuadrarlo en su etapa de producción concreta y a proyectar su significado trascendente más allá de la significación literal. Ya sabéis que es una parte fundamental en la preparación de la oposición de nuestra materia de lengua y literatura.

    Por ti el silencio de la selva umbrosa,
    por ti la esquividad y apartamiento
    del solitario monte me agradaba;
    por ti la verde hierba, el fresco viento,
    el blanco lirio y colorada rosa
    y dulce primavera deseaba.
    ¡Ay, cuánto me engañaba!
    ¡Ay, cuán diferente era
    y cuán de otra manera
    lo que en tu falso pecho se escondía!
    Bien claro con su voz me lo decía
    la siniestra corneja, repitiendo
    la desventura mía.
    Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
    ¡Cuántas veces, durmiendo en la floresta,
    reputándolo yo por desvarío,
    vi mi mal entre sueños, desdichado!
    Soñaba que en el tiempo del estío
    llevaba, por pasar allí la siesta,
    a abrevar en el Tajo mi ganado;
    y después de llegado,
    sin saber de cuál arte,
    por desusada parte
    y por nuevo camino el agua se iba;
    ardiendo yo con la calor estiva,
    el curso enajenado iba siguiendo
    del agua fugitiva.
    Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

    Tu dulce habla ¿en cuya oreja suena?
    Tus claros ojos ¿a quién los volviste?
    ¿Por quién tan sin respeto me trocaste?
    Tu quebrantada fe ¿dó la pusiste?
    ¿Cuál es el cuello que, como en cadena,
    de tus hermosos brazos añudaste?
    No hay corazón que baste,
    aunque fuese de piedra,
    viendo mi amada hiedra
    de mí arrancada, en otro muro asida,
    y mi parra en otro olmo entretejida,
    que no se esté con llanto deshaciendo
    hasta acabar la vida.
    Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
    ¿Qué no se esperará de aquí adelante,
    por difícil que sea y por incierto,
    o qué discordia no será juntada?
    Y juntamente ¿qué terna por cierto,
    o qué de hoy más no temerá el amante,
    siendo a todo materia por ti dada?
    Cuando tú enajenada
    de mi cuidado fuiste,
    notable causa diste
    y ejemplo a todos cuantos cubre el cielo,
    que el más seguro tema con recelo
    perder lo que estuviere poseyendo.
    Salid fuera sin duelo,
    salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

    El fragmento anterior pertenece a la Égloga I de Garcilaso , terminada hacia 1534. Efectivamente, Virginia la referencia autobiográfica es una marca inconfundible en esta composición. Se trata de una introspección amorosa real, biográfica, en la que aparecen datos biográficos de marcado carácter personal.

    También son reseñables las distintas alusiones a la naturaleza, el paisaje simbólico en la línea de La Arcadia de Sannázaro, obra que prepara el camino para la aparición del género de la novela pastoril. El tratamiento de la naturaleza, como motivo estético y formal, va fluctuando según las distintas épocas literarias. En la Edad Media el huerto o jardín conformará la base de evolución hacia un concepto más amplio y complejo de naturaleza debido a la influencia italianizante y a la herencia del Humanismo.


    Es importante la mención al Tajo. También lo apuntas bien, Virginia. El comportamiento de sus aguas es muy revelador del estado anímico del poeta. Ya comentábamos el concepto de la naturaleza que rompe los cauces arquitectónicos renacentistas en Garcilaso.

    1 comentario en «¿Contextualizamos? 10-12»

    1. Este es fácil gracias a la super pista que nos diste el otro día. Es Garcilaso en su última etapa de madurez, la que más gusta a la crítica, en general. Inconfundible la pista del Tajo. Se trata del lamento amoroso de uno de los pastores, si no recuerdo mal, o de Salicio o de Nemoroso, que lloran su amor desdichado y no correspondido con esta égloga, forma habitual en la lírica culta renacentista. Se dice que, en realidad era el poeta quien lloraba por la pérdida de su amada Isabel Freire, que murió de parto, por lo que situamos la composición después de 1536. No puede confundirse con la Égloga III en la que también aparece el Tajo pues en la otra aparecían escenas mitológicas. Me ha llamado la atención que aparece una corneja, como en el Cid, y que simbolizaba desde tiempos remotos un buen o mal augurio dependiendo de la dirección que llevase el ave. Aquí no sale por casualidad: «Bien claro con su voz me lo decía la siniestra corneja, repitiendo la desventura mía.» sino que es quien le muestra su mala suerte. El poema está cargado de tópicos en un ambiente bucólico expresado a través de epítetos»verde hierba, el fresco viento, el blanco lirio y colorada rosa y dulce primavera» que acompaña los sentimientos del protagonista.

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