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¿Contextualizamos? 1-3-2020

    Os dejo una nueva composición para llegar a su encuadre. Los rasgos lingüísticos son muy importantes. De cara al práctico de la oposición hemos de prepararlos a conciencia.

    También hay algunos rasgos lingüísticos que pueden ayudar. No realizamos el filológico en estas entradas porque ya les dedicamos un análisis completo en las clases virtuales.

     Diciendo qué cosa es amor...
    Es amor fuerça tan fuerte
    que fuerça toda razón;
    una fuerça de tal suerte,
    que todo seso convierte
    en su fuerza y afición.
    Una porfía forçosa
    que no se puede vencer,
    cuya fuerza porfiosa
    hacemos más poderosa
    queriéndonos defender.

    Es placer en c'hay dolores,
    dolores en c'hay alegría,
    un pesar en c'hay dulzores,
    un esfuerzo en c'hay temores,
    temor en c'hay osadía.
    Un plazer en c'hay enojos,
    una gloria en c'hy pasión,
    una fe en c'hay antojos,
    fuerza que hacen los ojos
    al seso y al coraçón.
    Es una catividad,
    sin parescer las prisiones,
    un robo de libertad,
    un forzar de voluntad
    donde no valen razones.
    Una sospecha celosa
    causada por el querer,
    una rabia deseosa
    que no sabe qu'es la cosa
    que desea tanto ver.
    Es un modo de locura
    con las mudanzas que hace:
    una vez pone tristura,
    otra vez causa folgura,
    como lo quiere y lo plaze.
    Un deseo que al ausente
    trabaja, pena y fatiga;
    un recelo que al presente
    hace callar lo que siente,
    temiendo pena que diga.
                 Cabo
    Todas estas propiedades
    tiene el verdadero amor.
    El falso, mil falsedades,
    mil mentiras, mil maldades
    como fengido traidor.
    El toque para probar
    cuál amor es bien forjado,
    es sufrir el desamar,
    que no puede comportar
    el falso sobredorado.

    Esta composición pertenece a Jorge Manrique. En ella aparecen algunos elementos propios de la época literaria y lingüística (s. XV). La gaya ciencia del momento emplea el recurso al galardón, al premio amoroso en línea con el amor cortés, el metro breve, el dezir amoroso, la contienda (en la semántica de la guerra). El lenguaje se muestra moderno en términos pidalianos. La evolución (salvo en la patente confusión de las denteoalveolares africadas sordas y sonoras, como hecho más relevante) y las vacilaciones en el timbre del radical verbal (fengido) podemos decir que es plenamente moderna en el sentido de Meyer- Lübke. Ya tratamos aspectos estróficos en otra entrada.

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