¿Contextualizamos? 4-1-2020

He aquí un nuevo texto para el ejercicio habitual de contextualización. Cayó en Madrid, en la convocatoria del 2014.

Así llegaron a la puerta de la cámara. Y comoquiera que Elisena fuese a la cosa que en el mundo más amaba, tremíale todo el cuerpo y la palabra, que no podía hablar, y como en la puerta tocaron para la abrir, el rey Perión, que así con la gran congoja que en su corazón tenía, como con la esperanza en que la doncella le puso no había podido dormir, y aquella sazón ya cansado, y del sueño vencido adormecióse .

Soñaba que entraba en aquella cámara por una falsa puerta y no sabía quién a él iba y le metía las manos por los costados y sacándole el corazón le echaba en un río, y él decía:
—¿Por qué hicisteis tal crudeza?.
—No es nada esto —decía él—, que allá os queda otro corazón que yo os tomaré, aunque no será por mi voluntad.
El rey, que gran cuita en sí tenía, despertó despavorido y comenzóse a santiguar. A esta sazón habían ya las doncellas la puerta abierto y entraban por ella y como lo sintió temióse de traición por lo que soñara, y levantando la cabeza vio por entre las cortinas abierta la puerta, de lo que él nada no sabía, y con la luna que por ella entraba vio el bulto de las doncellas.

Así que saltando de la cama do yacía tomó su espada y escudo y fue contra aquella parte do visto les había. Y Darioleta, cuando así lo vio, díjole:
—¿Qué es esto, señor?, tirad vuestras armas que contra nos poca defensa nos tendrá.
El rey, que la conoció, miró y vio a Elisena su muy amada y echando la espada y su escudo en tierra cubrióse de un manto que ante la cama tenía con que algunas veces se levantaba y se dirigió a tomar a la su señora entre los brazos y ella le abrazó como aquél que más que a sí amaba. Darioleta le dijo:
—Quedad, señora, con ese caballero que aunque vos como doncella hasta aquí de muchos os defendisteis y él asimismo de otras se defendió, no bastaron vuestras fuerzas para os defender el uno del otro.

[…]Elisena, que en cabo de tanto tiempo que guardarse quiso, en sólo un momento viendo la gran hermosura de aquel rey Perión , su propósito mudó, de tal forma que si no fuera por la discreción de aquella doncella suya, que su honra con el matrimonio reparar quiso.

En verdad ella de todo punto era determinada de caer en la peor y más baja parte de su deshonra, así como otras muchas que en este mundo contarse podrían, que por no se guardar de lo ya dicho lo hicieron y adelante harán, no lo mirando.

Pues así estando los dos amantes en su solaz, Elisena preguntó al rey Perión si su partida sería breve, y él le dijo:
—¿Por qué, mi buena señora, lo preguntáis?.
—Porque esta buena ventura —dijo ella— que en tanto gozo y descanso a mis mortales deseos ha puesto, ya me amenaza con la gran tristura y congoja que vuestra ausencia me pondrá a ser por ella más cerca de la muerte que no de la vida.
Oídas por él estas razones, dijo:
—No tengáis temor de eso, que aunque este mi cuerpo de vuestra presencia haya partido, el mi corazón junto con el vuestro quedará, que a entrambos dará su esfuerzo, a vos para sufrir y a mí para me tornar, que yendo sin él, no hay otra fuerza tan dura que detenerme pueda.

Efectivamente, como señalas Mónica, a veces las referencias no están tan claras. De ahí la deriva la dificultad a la que tenemos que hacer frente con estos ejercicios.

Felisa, señala el siglo XV. Tenemos que contextualizar en base a los indicios temático y formales presentes en el texto, Felisa.

En efecto está cerca de esta fecha que señalas.

Se trata de un fragmento de la famosa novela de caballerías, Amadís de Gaula. Es la obra artúrica o neo-artúrica castellana más original. Las referencias que contiene al mundo artúrico sirven para establecer la textura historiográfica. Pero no hay ninguna dependencia directa entre la obra y la trilogía artúrica. Las alusiones, no obstante, establecen una continuidad histórica entre la época de Lisuarte y un período posterior, dentro del mismo territorio (Gran Bretaña y Londres). Es posible decir que los acontecimientos narrados en el Amadís llenan una extensa laguna en el tiempo que abarca la trilogía artúrica. El texto completo lo conocemos por la refundición de Garci Rodríguez de Montalvo, editado en Zaragoza en 1508. Aquí nos referimos sólo al problema de sus orígenes y lo que se ha llamado el Amadís primitivo.La de Montalvo es una refundición de versiones anteriores, hoy perdidas. La más antigua se debe remontar a fines del XIII o primera mitad del XIV. En el prólogo de Montalvo se explica que:

· Parte de tres libros que constituían el Amadís.

· Corrige faltas y descuidos que se han ido introduciendo en el texto.

· Añade un nuevo libro, el cuarto, con las Sergas de Esplandián, el hijo de Amadís. Estaría supuestamente traducido de un antiguo original traído de Constantinopla por un mercader húngaro.

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