¿Contextualizamos? 22-12

Esta nueva y famosa composición que os dejo sintetiza las características de una lírica concreta; ¿Serías capaz de ver las distintas partes de las que se compone y relacionarlas con las “fases” de esta lírica a la que me refiero?

 1. En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada.
2. A oscuras y segura,
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.
3. En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz ni guía
sino la que en el corazón ardía.
4. Aquesta me guiaba
más cierto que la luz de mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
5. ¡Oh noche que guiaste!
¡oh noche amable más que la alborada!
¡oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
6. En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.
7. El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.
8. Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

Como bien comentas, Virginia, el poema pertenece a San Juan de la Cruz, poeta y místico. Esta composición es la “Noche oscura” de La subida del monte Carmelo. Las ocho liras que sirven de partida a esta obra fueron escritas, según los críticos, en la prisión de Toledo. Como el propio autor dice:

“toda la doctrina que entiendo [=pretendo] tratar en esta Subida del monte Carmelo está incluida en las siguientes canciones, y en ellas se contiene el modo de subir hasta la cumbre del monte, que es el alto estado de perfeccción que aquí llamamos unión del alma con Dios”.

En efecto, el Alma, en su noche (es decir, mediante el abandono de todas las apetencias mundanas en la vía purgativa, se escapa de su casa (de su cuerpo), guiada exclusivamente por el amor que en ella arde (vía iluminativa) hasta alcanzar la unión con Cristo (vía unitiva). Frente a los intentos místicos de Fray Luis de León, se apreciará en San Juan la audaz fuerza amorosa de sus expresiones, su impetuoso vuelo espiritual.

Como sabéis, toda su obra es ascético-mística. Y, en sus grandes poemas y en parte de su prosa, declaradamente mística, comparte estas experiencias.

Esta composición tiene una belleza extraordinaria. En ella aparecen todas las fases de la mística y ascética.

1 comentario en “¿Contextualizamos? 22-12

  • El primer verso nos indica de qué poema se trata. Noche oscura del alma de San Juan de la Cruz. Se trata de uno de sus más conocidos poemas místicos en los que describe las tres fases que atraviesa el Alma hasta su encuentro con Dios. Este camino tiene tres vías. La primera se llama vía purgativa, en la que el Alma debe purificarse de todo lo pasional, de lo sensorial. Serían el equivalente a las dos primeras estrofas en las que el Alma sale en busca de Dios. Los siguientes dos estrofas corresponderían a la vía iluminativa, en la que el Alma se ilumina y alcanza la quietud espiritual: “sin otra luz ni guía
    sino la que en el corazón ardía”. Por último las tres estrofas restantes que hacen referencia a la vía unitiva en la que el Alma se une con Dios.

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