¿Contextualizamos? 16-11

Os propongo en esta ocasión un nuevo texto para practicar en el ejercicio práctico de la oposición de lengua y literatura. En esta ocasión aparecen tópicos que podrían dar pistas identificativas para el encuadre del texto en su contexto determinado.

¿Podríais hacer un esbozo del comentario histórico-literario en unas cinco líneas? ¿Cómo relacionaríais los temas en base a los motivos compartidos en la época? (Pista.- podéis mirar en el documento: “Modelos artísticos del Humanismo”).

 A un laúd, uno que lo tañía

De herirte, laúd, jamás me alejo,
ni el Amor de herirme se refrena;
a ti te ciñe cuerda, a mí cadena;
tú suenas dulcemente, yo me quejo.
Tu pecho está herido, yo no dejo
de tener en el mío llaga y pena;
a ti y a mí nos tiempla mano ajena;
tú eres por ti mudo, yo perplejo.
Tú de box, yo amarillo; tú, hincadas
las clavijas que tuercen donde quiero;
yo, mil flechas de amor, de Amor guiadas.
Tú eres muerto, yo muero si te hiero;
los golpes te dan vidas acordadas;
dolor es vida en mí, sin él yo muero.


Comentario al ejercicio

Muchas gracias ,Juan Carlos y María Vázquez, por vuestros comentarios. Efectivamente, como comentas, Juan Carlos, el soneto está en línea con la temática de la época, que no se puede entender sin la consideración de la interrelación existente entre las diferentes artes que establecen diferentes sistemas estéticos y artísticos basados en una nueva consideración del hombre y su papel en la tierra. Son frecuentes las representaciones artísticas en las que el objeto pictórico aparece tocando un instrumento. El cortesano establece una imagen del hombre renacentista, docto en las distintas artes. Hombre de armas y letras. Establece un concepto de música en los Libros I y II de esta obra. En otra entrada hablábamos de la importancia de esta mezcla artística.

«Habéis de saber, señores, que este nuestro Cortesano, á vueltas de todo lo que he dicho, hará al caso que sea músico; y demás de entender el arte, cantar bien por el libro, ha de ser diestro en tañer diversos instrumentos» (Castiglione, 1837: 116).

Respecto de esta cita es preciso realizar dos apreciaciones. La primera es la que hace alusión a la propia teoría musical con “entender el arte”. El texto y la música se unen en la misma consideración: “cantar bien por el libro”. También puede aludir al texto de la partitura. El último concepto hace referencia a la praxis musical. Uno de los principales instrumentos, por su sentimiento y sonoridad, era el laúd.

Son frecuentes, asimismo, en esta mezcla de paganismo y cristianismo, las representaciones de figuras celestiales tañendo el laúd. La propia imagen del Deus pictor antigua metáfora para explicar que Dios fue el primer pintor de la realidad y del Universo, y configurador del hombre, se actualizó con la imagen de Dios-músico, Dios-arquitecto u orfebre, etc…

La respuesta que ofreces, María Vázquez, es interesantísima,profunda y bien presentada.Conjuga la consideración de la “música de las esferas”, la humanización del instrumento y su equiparación metafórica al alma y también su conexión con el “Ánima mundi”.

2 comentarios en “¿Contextualizamos? 16-11

  • El siguiente soneto desarrolla la conceptualización neoplatónica del amor a partir del uso del laúd, que funciona como principal metáfora constructiva. Según la tradición neoplatónica, que bebe de los postulados de Platón y Macrobio, la música es entendida (por metonimia con el instrumento elegido) como vía de comunicación entre el alma humana y el Anima Mundi. Por ello, el yo poético equipara su sufrimiento amoroso con los movimiento técnicos del laúd en una suerte de humanización del segundo elemento metafórico. Así, abundan en la composición estructuras bimestres (tú…yo), prototípicas en las comparaciones, que recogen algunos de los principales tópicos amorosos como la herida de amor (uso del políptoton), el par cuerda-cadena…

  • El soneto establece una identificación del poeta con el instrumento, que —en línea de la mixtura renacentista con otras artes— se vincula aquí con el arte musical y la ruptura de la armonía. Su “pena” y “dolor” amorosos son proyectados o transferidos al laúd. Preocupaciones propias o situables, podríamos decir, en el primer Siglo de Oro.

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