¿Contextualizamos? 15-12

Os dejo una nueva composición para cerrar la semana. Tenemos que observar, como siempre, lo más relevante en lo relativo a la temática y distintos motivos que la subtienden.

¡Fuerza y buen inicio de semana!

En Leandro volvió a encenderse el fuego
con el calor que en Hero vio movido;
y así se fue esforzando entre sí mismo,
y su pasión templando por un rato;
sus ojos revolvió por todo el templo,
y viendo bien que nadie no le vía,
aseguróse lo mejor que pudo;
y con acatamiento convenible
comenzó a hablar con corazón más firme,
no diciendo regalos ni dulzuras,
no requiebros según la vulgar gente
los llama, no razones bien compuestas,
no palabras pensadas en la noche,
no mentiras en forma de verdades,
ni verdades en forma de mentiras;
no decía sino puras llanezas
habladas llanamente y con descanso:
que siempre la verdad es descansada.
Ella estaba escuchando todo aquesto
con un callar atento a las palabras
que oía, con volverse algunas veces
agora colorada, ora amarilla,
de amarillez que apenas se mostraba;
señalaba otra vez algún empacho,
con varios y confusos movimientos
componía sin tiempo sus cabellos;
la mano alzaba a concertar su toca,
no hallaba lugar para su manto,
acá y allá le andaba revolviendo,
sin saber cómo estar, cómo ni dónde.
Mesuraba tras esto su semblante,
no por hacerse grave o desdeñosa,
mas por quitar de sí el desasosiego
que el temor y el empacho le traían.
Entre estos acidentes en fin hubo
de dejarse ir y de entregarse un poco
al blando amor, al dulce sentimiento,
que a formarse en su alma comenzaba.
Dieron desto señal luego los ojos,
y en Leandro empezaron a meterse
con una tal blandura y caimiento,
que el triste amante se sintió cortados
de seso y libertad todos los nervios.
Y así sin más, sin ver lo que hacía,
perdido el miedo que el amor le daba,
perdido el conocer del desacato,
perdido el contemplar del valer della,
perdido el contentarse con miralla,
perdida la memoria de sí mismo,
perdida, en fin, la fuerza de su alma,
atrevióse a tomar la mano de Hero,
de Hero la mano se atrevió a tomalla;
mas esto fue con un ardor tamaño,
de una congoja tal, tan entrañable,
con un gemir tan bajo y tan profundo,
de su necesidad tan gran testigo,
que desculpó la culpa del pecado;
y el merecer tan junto al pecar vino
que no sé cuál fue más, ni cuál primero […]

Como venimos comentando, el trabajo antológico aquí plasmado resulta relevante de cara no solo a la contextualización sino también para el afianzamiento de los distintos conceptos y a la Literatura que venimos trabajando.

Muchas gracias, Virginia, por tu completa e interesante aportación. Has extraídos distintas claves interpretativas latentes en el texto:

-El concepto amoroso basado en el neoplatonismo. Se trata de un amor de carácter puro, noble. El “amor propio de corazones gentiles”.

-La sensualidad. El proceso amoroso desemboca en pasión que solo puede tener correspondencia con la mutua correspondencia de los amantes.

– La importancia de los sentidos, sobre todo la mirada: “dieron desto señal luego los ojos”. Ya veíamos en otra entrada la importancia que le concedió el neoplatonismo. En este sentido es importante tener presente la consideración de los spiritus de los que hablaba Ficino y cómo se proyectaban a través de la mirada. En este caso paralizan al amante: “que el triste amante se sintió cortados/de seso y libertad todos los nervios”

– Otra de las alusiones, Virginia, es a León Hebreo. Efectivamente la belleza de la muchacha es copia de la imagen divina. He aquí que se manifiesta en términos de espiritualidad y honestidad. La entrega amorosa finalmente vence el puro recato.

Una composición muy rica en matices y referentes de época que has sabido interpretar.

1 comentario en “¿Contextualizamos? 15-12

  • Preciosísimo fragmento del poema de Hero y Leandro de Boscán en el que toca, de nuevo, como es habitual en el Renacimiento, el tema del amor, si bien un amor puro pero con trágico desenlace. Los amantes hacen referencia a un mito de la Antigüedad Clásica, en la que la bella Hero, sacerdotisa de Afrodita se enamora de Leandro peor no pueden vivir su amor porque sus padres se oponen. Describe el poeta el sentimiento de Leandro por su amada con una exquisita belleza y sencillez: “con acatamiento convenible comenzó a hablar con corazón más firme”, un amor que nuevamente se contiene y es equilibrado, si bien el joven da muestras de pasión encendida, que Bocán muestra a través de un lenguaje que desborda sensualidad: “y así se fue esforzando entre sí mismo, y su pasión templando por un rato” y la coquetería propia con que el amor se muestra: “la mano alzaba a concertar su toca,
    no hallaba lugar para su manto”. Destacan los verbos “ver” y “oír” con que Hero observa y escucha a su amante, tópicos de fuerte agarre renacentista en los que el amor puro sólo era digno de sentirse por los sentidos nobles de un corazón puro. Recordemos, aquí a Ficino y su Teoría de que el amor procede de la belleza y a León Hebreo, que explicaba cómo el hombre sentía atracción por la mujer porque era reflejo de la belleza divina y podía materializarse a través de la boca, ojos y oído de la mujer.
    El amor es además valiente y Lenadro le pide la mano a Hero, otro elemento más importante dentro del imaginario renacentista, en que la mano ocupaba, junto con los ojos y el oído, un lugar relevante. El amor es real, es de dos personas que sienten y se tocan, amor sensual, pero puro, tanto que dice el poeta que “desculpó la culpa del pecado”.

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