¿Contextualizamos? 10-2-2020

Se trata de comentar los aspectos más relevantes en el siguiente texto

(i) en su marco estético y cronología,

(ii) el/los tema/s principal/es y

(iii) los aspectos formales propios de su género literario para expresar dicho/s tema/s.

Muy Señor mío: No ceso de admirar que un hombre como V. md. esté titubeando entre el asenso y disenso al dicho popular de que el día martes es aciago. Confiesa V. md. que esta observación tiene todo el aire de vana y supersticiosa. Mas por otra parte la experiencia de algunos considerables infortunios, que padeció en ese día, le inclina a juzgar, que no carece enteramente de fundamento. En un martes le llevó Dios a V. md. la mujer. En otro cayó V. md. en una grave enfermedad. En otro se le huyó un criado con cincuenta pesos, que le había dado para emplear en una Feria.

Son muchísimos, a la verdad, los hombres que fundan reglas sobre las casualidades; pero estaba yo muy lejos de pensar que V. md. padeciese la más leve tentación de caer en este vulgar error. Hago juicio de que V. md. tenga de cuarenta y seis a cuarenta y ocho años de edad, tiempo que ha incluido más de dos mil y cuatrocientos martes. Pues yo apostaré cualquier cosa a que en buena parte de este número logró V. md. días muy felices y gustosos. Pero estos no se apuntan, porque no tienen a su favor la preocupación.[ … ]

La observación del martes como aciago pienso que es particular a España; pero debajo de la generalidad de reputar tales o tales días faustos o infaustos, es manía muy antigua, y muy repetida en el mundo. Romanos, griegos, persas, egipcios, cartaginenses cayeron en este delirio; pero no atribuyendo la felicidad o infelicidad a los mismos días unos que otros, sino que cada nación tenía por infeliz aquel día, v. g. el segundo, o tercero de tal o tal mes, en que había padecido alguna calamidad señalada. [ … ]

Pero lo peor, señor mío, no está en que esta observación es falsa, sino que sobre esto es supersticiosa; y lo mismo digo de la observación de otro cualquiera día, o de la semana, o del año, como fausto o como infausto, y asimismo como apto o inepto para que alguna operación, o diligencia tenga buen efecto, o como significante de algún suceso futuro. Este es el sentir común de los teólogos morales, aunque en orden a una, u otra particularidad no están todos convenidos. [ … ]

Igualmente supersticiosa es la observación que reina, según se me ha escrito, en muchos lugares de Castilla de los tres primeros de febrero, pretendiendo el vulgo, que en aquellos tres días se cuaja el granizo, que en el discurso del año ha de dañar los frutos. Y para precaución, esto es, para estorbar la coagulación del granizo, usan, como de remedio, de la pulsación de las campanas. Digo que esta observación es igualmente supersticiosa, que la pasada; pero más ridícula, porque supone la coagulación del granizo anterior días y meses a su precipitación sobre la tierra, como si pudiese estar naturalmente suspendido tanto tiempo en el aire. [ … ]

Como sabemos, Feijoo desmontó una serie de supersticiones que pertenecían a la tradición. Las falsas creencias fueron su dardo satírico. En este fragmento ,perteneciente a Días aciagos, a partir de la idea popular de que “el martes es un día aciago”, se dedica a demostrar lo absurdo de las supersticiones. Para ello hace un estudio histórico del origen de la del “martes aciago” y de otras similares como que los tres primeros días de febrero cuaja el granizo, o recolectar determinadas hierbas en la noche de San Juan, o sangrar los caballos en San Esteban, etc. Utiliza el argumento de que tales supersticiones, tenidas por buenos católicos, dan ocasión a los herejes para hacer burla de nuestra religión.

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